THE GHOUL TREASURY EDITION, de Steve Niles y Bernie Wrightson

The Ghoul - Steve Niles - Bernie Wrightson - Treasury Edition
Que levanten la mano el o la aficionados a los cómics, particularmente los de género fantástico/terrorífico a quienes NO les guste Bernie Wrightson. ¿Alguien? Lo imaginábamos. Hablamos, claro está, de todo un clásico. Quienes lleven tiempo en el mundillo lo conocerán más que de sobra, y seguro que recordarán más de una obra suya, desde los cómics originales de Swamp Thing hasta sus incursiones en los universos superheroicos, pasando por sus memorables historietas cortas de horror para editoriales como Warren, o sus impresionantes ilustraciones para libros de Stephen King o el Frankenstein de Mary Shelley. Toda una leyenda viva del cómic y la ilustración, cuya extensa carrera no trataremos siquiera de resumir. En este weblog ha aparecido con cierto protagonismo en varias ocasiones: en la reseña que les enlazamos más arriba; en nuestra lista con 15 artistas fundamentales del cómic; en una encuesta sobre los mejores tebeos de terror; o en nuestras recomendaciones de cómics para leer en Halloween. Se harán a la idea de que, lejos de ser una excepción, en chez Werewolfie somo MUY fans del gran Wrightson.

Así las cosas, al ver que iba a publicarse una edición, en glorioso blanco y negro y formato grande de una de sus últimas obras, The Ghoul -a un precio, por lo demás, nada disparatado-, fuimos encargándola sin pensarlo dos veces. La historieta se publicó originalmente como una miniserie de tres números en color, y es una de las colaboraciones que Bernie Wrightson ha compartido con el que pasa por ser un experto en esto de los guiones de historietas de terror actuales, Steve Niles. Éste debe buena parte de su crédito, suponemos, al éxito de su 30 Days of Night, que ha tenido un par de adaptaciones cinematográficas y una continuidad en forma de miniseries audiovisuales. De dicho título, en su versión cómic, lo mejor que podemos decir es que ha contado con artistas de la talla de nuestros adorados Bill Sienkiewicz o Sam Kieth. Y esto es, repetimos, lo mejor que podemos decir, no sólo sobre el cómic de vampiros en la nieve, sino de Niles en general.

Sin que sirva de precedente, vamos a permitirnos spoilearles la trama general, así que, ya saben, si quieren mantener vírgenes las "sorpresas" que les reserva, pueden saltarse este párrafo. La cosa va, a ver si les suena, de un monstruo más bien grandote, cachas y con afición por las armas de destrucción masiva que es requerido por la autoridad para hacer frente a un caso sobrenatural; hay un encuentro con demonios, ensalada de tortas y tiracos, y escena con final boss que se resuelve, cómo no, con más tortas y tiracos. Fin. Los personajes tienen el carisma de un tiesto, y el argumento arrasa con cualquier suspensión de la incredulidad que se le ponga por delante. Ahí tenemos a Steve Niles cumpliendo las expectativas que teníamos en él puestas, así que nada que objetar por esta parte.
The Ghoul - Bernie Wrightson - Página original
Lo mismo, aunque en otro sentido, debemos decir del rey de la función, Bernie Wrightson. Hay que reconocer, eso sí, que está muy lejos del nivel de sus historietas de los setenta y ochenta, no digamos del exhibido en sus ilustraciones para el citado Frankenstein de Shelley, pero buena parte de las virtudes que le han hecho célebres siguen ahí. Sus monstruos y demonios siguen siendo impresionantes, su habilidad para las expresiones faciales, la iluminación o la ambientación siguen brillando. Su dibujo carece del barroquismo de otras épocas, y quizá tenga un aspecto un tanto menos pulido y técnicamente más impreciso, pero el legado de Graham Ingels sigue ahí, y el peculiar sentido de lo grotesco cuya antorcha han portado cada cual en su momento ambos maestros de la historieta no se ha perdido. Lo que resulta maravilloso, por lo demás, de esta Treasury Edition es que el tamaño francamente enorme que tiene, junto a su reproducción en blanco y negro, permite apreciar el arte de Wrightson de un modo que le hace justicia. Además, incluye las portadas en color, por un lado, y en blanco y negro, reproducidas directamente de los originales, por el otro, además de algunas ilustraciones y cubiertas de otros cómics del dúo: una gozada que ya justificaría el gasto. El papel -casi una cartulina- y la calidad de reproducción son intachables, así que casi que la única pega que le vamos a poner es que el álbum va grapado, aunque esto tenga la ventaja de que podemos abrir las páginas todo lo que queramos sin temor a que se nos desencole el lomo.

Hay, por lo demás, otras dos obras firmadas por Niles y Wrightson, una publicada por aquí en su día por Planeta Cómics, Dead, she said (y que casi nos permitiría repetir esta misma reseña, mutatis mutandis), y una hasta donde sabemos inédita por aquí, Doc Macabre (y que sospechamos que daría para un tercer clon de esta reseña). Veremos si alguien se anima a publicar las dos que faltan en nuestro país, aunque sólo sea por reivindicar el arte del gran Maestro del Horror.

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