VERTIGO VOICES: EGIPTO, de Peter Milligan, Glyn Dillon y Roberto Corona

Egipto - Peter Milligan
Peter Milligan será todo lo Jeckyll y Hyde que ustedes quieran, pero qué puedo decir: le adoro. Sí, todos lo sabemos: es capaz de firmar obras de gran calidad y, al mismo tiempo, pestiños sencillamente infumables. De los segundos no diré nada, pues, para ser sincera, los he evitado en cuanto he tenido noticia de que probablemente a mí también me lo parecerían -pestiños, digo-. Así que he ido directamente a lo que pasan por ser sus mejores obras o, al menos, las que no entrarían en el grupo del Milligan-Hyde, dejando aparte el resto. Y la nómina es impresionante: Shade, The Changing Man, The Extremist, Enigma, X-Force/X-Statix y Blanco Humano son mis favoritos, y todos ellos muy reivindicables por muchos motivos. Aparte, hay algunas obras que serían, en mi opinión, una especie de "término medio" entre la excelencia de los tebeos citados y la morralla de la producción de Milligan. Tebeos que a mí me parece que están bastante bien, con sus puntos de interés y demás, aunque quizá no a la altura de los auténticos balazos del guionista británico. Ahí entrarían, creo yo, dos tebeos que ha editado recientemente Planeta de Agostini, ambos pertenecientes al sello Vertigo de DC, aunque con unos cuantos años de diferencia entre ellos: Greek Street, uno de los últimos trabajos de Milligan -que otro día les comentaré-, y este Egipto, una miniserie de siete números de mediados de los noventa. PdA la ha recopilado, dentro del subsello Vertigo Voices, en un bonito tomo en tapa dura y, dado que era uno de los ya pocos títulos para Vertigo del guionista que permanecían inéditos en nuestro país, no podemos menos que alegrarnos.

Si hablamos de Peter Milligan, es casi ineludible mencionar el que debe ser su tema más obsesivo y recurrente: la identidad. La identidad o, casi mejor, la ausencia y/o mutabilidad, fluidez de la misma. En los comics de Peter Milligan casi nadie es quien parece ser, con lo que los giros argumentales y las sorpresas de la trama casi siempre llegan por este lado, a veces de forma brillante -algunos arcos de Blanco Humano, por ejemplo, son impresionantes en este aspecto-. Egipto no es una excepción, y ya desde el nombre del protagonista -Vincent Me- entraremos en una de sus "odiseas de la metamorfosis", uno de esos viajes que, en este caso, es tanto exterior, a través del tiempo -mucho tiempo- y el espacio, como interior, hacia el conocimiento de uno mismo. Sin chafarles demasiado sobre el tebeo, ya les digo que el escenario irá desde Nueva York, en la actualidad, al Antiguo Egipto, y el protagonista pasará de ser el clásico perdedor, pícaro y, digamos, personaje algo cínico y de moral relajada, a... En fin, ya lo descubrirán ustedes.

Lo mejor del tebeo es, para nosotros, que Milligan consigue una historia entretenida, con sus puntos humorísticos, con detalles sobre el Antiguo Egipto muy bien metidos -de forma natural, sin que queden como forzadas muestras de lo bien que se ha documentado y demás-, con personajes carismáticos, trasfondo sociopolítico del que caben muchas lecturas -pero sin que se dé mascado, con la moraleja explícita-, con muy buenos diálogos, y con un rollo tecno-mágico, a caballo entre la fantasía y la ci-fi,  donde aparecen algunas ideas la mar de interesantes. Quizá no me haya resultado tan impresionante como algunos de los comics de Milligan que citábamos más arriba, pero tiene sus momentos y en conjunto resulta una lectura más que satisfactoria, de las que suman puntos al conjunto de la obra del británico.

El punto más flojo del tebeo, sin embargo, está en la parte gráfica. No es ningún secreto que el sello Vertigo, sobre todo en aquellos años, no destacaba precisamente por tener grandes dibujantes -o, si los tenía, no parecían generalmente demasiado preocupados por demostrarlo, la verdad-. El caso es que Glyn Dillon, el encargado de ilustrar los dos primeros capítulos, hace un trabajo correcto, con alguna escena meritoria -como la imposible perspectiva del inicio-, con buena ambientación y definición de personajes... Pero son sólo eso, los dos primeros. Sobre el resto, a cargo de Roberto Corona, quizá lo mejor sea correr el proverbial tupido velo...

En fin, que pese a que gráficamente la cosa no sea para echar cohetes, al menos a partir del tercer episodio, el argumento principal del cómic -y no por nada aparece en el título de esta edición ("Vertigo Voices Peter Milligan: Egipto", el nombre de los dibujantes ni siquiera aparece en la portada, ni en la contraportada... Y en el lomo sólo dice: "Vertigo Voices", en pequeñito, y "Peter Milligan" en grandote)- es su guionista, y por esta parte nos damos más que por satisfechos. Si han disfrutado otros tebeos de Milligan, especialmente los que les citaba y algunos más de ese estilo, no creo que este Egipto les defraude. Y aunque así no hubiera sido, quizá este cómic es más "asequible" para un público más amplio, diría yo, sin las complejidades narrativas y los alambicamientos a los que Milligan recurre en ciertos momentos, en ciertas obras, y que quizá puedan desanimar a lectores de cómic acostumbrados a formas más convencionales. No, este Egipto parece más bien un divertimento de Milligan, más ligero de lo habitual -pese a lo que pueda parecer leyendo las primeras páginas-, pero no por ello menos interesante. Ojalá que todas las miniseries que se hicieron en aquella época en Vertigo fueran, al menos, igual de entretenidas.


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Descripción editorial:
Vertigo Voices Peter Milligan: Egipto

Edición original: Egypt Nº 1 a 7
18,95 €  
Guión: Peter Milligan
Dibujo: Glyn Dillon
Formato: Libro cartoné, 184 págs. a color.


Desde su desembarco en Estados Unidos en 1989 con la miniserie Skreemer, el británico Peter Milligan se convirtió -por la originalidad de sus propuestas en títulos como Shade, el hombre cambiante, Enigma, The Extremist o Blanco Humano- en un autor de referencia dentro del sello Vertigo, aportando además una visión renovada y transgresora del género superheroico en la serie X-Force/X-Statix . En los últimos tiempos, Milligan continúa sorprendiendo en series tan recomendables como Greek Street o Hellblazer.


Mediante un antiguo ritual mágico, Vincent Me se ve arrastrado de su anodina existencia en la Nueva York actual a la gloria del antiguo Egipto, una tierra llena de misterio y corrupción en la que la magia impera y los dioses y sacerdotes gobiernan sobre los vulgares mortales. Un confundido Vincent debe descubrir su destino al tiempo que enfrenta conspiraciones divinas y amenazas terrenas para desvelar los secretos de la vida y la muerte, en una aventura en la que la recompensa está más allá de la inmortalidad.

4 comentarios:

mariano dijo...

Su actual etapa en Hellblazer en qué categoría entraría? Es por ver si en un futuro me animo con ella.
Y a ver si hay suerte y publican completa The minx, que lo que publicó norma me gustó. Y ya sería el copelio que Kraken se animara con su material para 2000AD.

Werewolfie dijo...

No te sé decir, Mariano, lo de Hellblazer no lo he leído, pero he leído en alguna parte que está bastante bien. Y The Minx, estoy contigo: muy interesante, estaría bien que la recopilaran en un tomo. Siguen faltando cosas... Skin, yo lo tengo en pitinglish y está muy bien. Y lo de 2000AD, yo también voto por ello. :)

Saludines.

Merrick dijo...

Pues gracias por la reseña, me ha terminado de animar. Con Milligan nunca se sabe y este tomo lo he tenido en las manos como 10 veces...

Totalmente de acuerdo, por cierto, en todo lo respecto al tema de la identidad. Para mí, en Blanco Humano lo llevó a su punto más alto.

En cuanto a Hellblazer, yo lo voy leyendo y entretiene, con algún puntillo fuera de lugar, aunque no está a la altura de otras etapas memorables del personaje.

Werewolfie dijo...

Ya nos contarás qué te ha parecido, Merrick. A mí éste y el Greek Street me han gustado bastante, sin ser, como decía, tebeos que me entren en la "categoría" de los que mencionaba.

Saludines.

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