BATMAN E HIJO, de Grant Morrison y Andy Kubert

Batman e hijo - Grant Morrison - Andy Kubert
Planeta de Agostini Comics comienza a reeditar la muy comentada etapa de Grant Morrison en Batman en tomos recopilatorios en tapa dura, después de que estos números vieran la luz en su serie regular en grapa. Y lo hace con esta primera entrega, la cual contiene los números de la edición original del 665-668 y 663-666, y que incluyen los arcos Batman e hijo (4 números),  y los episodios titulados Payaso a medianoche, Tres fantasmas de Batman, Los Archivos Negros y La leyenda de Batman.

Grant Morrison es un guionista sobradamente conocido por los aficionados al cómic. En activo desde los años 80, resumir su carrera sería una tarea ardua -basta echar un vistazo a su bibliografía-, pero, a efectos de contextualizar mi propia opinión, me gustaría destacar unos cuantos títulos: Los Invisibles, The Filth -aquí, El Asco-, Doom Patrol, All-Star Superman y Animal Man son seguramente mis comics predilectos del escocés, dentro de una producción, como decimos, amplia y con más títulos, como poco, estimables... Y quizá algún otro no tanto, por supuesto. De todos modos, por la elección se habrán hecho una idea de qué tipo de Morrison es el que me gusta particularmente: el más personal, el más desatado, si se quiere, aquel que deja que su aparentemente caótico magma de ideas fluya sin solución de continuidad. Efecto, por lo demás, engañoso: los lectores atentos que hayan puesto un poquito de su parte se habrán dado cuenta de que, sin preciosismos de mecanismo de relojería a lo Alan Moore, Morrison suele desenvolver y hacer coincidir sus tramas con una mayor coherencia de la que aparenta a primera vista. Pueden quedar flecos, las explicaciones no siempre quedan claras, pero Morrison es capaz de resolver una escena, un enigma, una trama que había quedado aparentemente colgada muchos episodios después de que apareciese. Por decirlo de algún modo, suele haber un orden dentro del caos, algo que hace que las relecturas de ciertas obras -ejemplarmente, Los Invisibles- iluminen la trama al descubrir cosas del tipo que tal o cual personaje aparece, casi inadvertidamente, en cierto episodio, en segundo plano, antes de cobrar protagonismo más tarde, o que algo que ocurre y que no se resuelve hasta mucho después ya había empezado a desarrollarse, casi sin que nos diéramos cuenta, muchos episodios antes... Y sí, estas cosas ocurren en medio de un bombardeo casi constante de conceptos, ideas, personajes a cuál más enrevesado, en un torbellino que mezcla cultura pop con ciencia, magia, filosofia y prácticamente cualquier cosa que haya pasado por la batidora cerebral con la que el bueno de Grant mezcla sus eclécticas lecturas. Algo que, comprensiblemente, descoloca a más de un lector, pero que personalmente aprecio en obras como las citadas. Por expresarlo con una opinión que quizá considerarán hiperbólica: para mí, Los Invisibles es a los comics de metahumanos lo que los proverbiales Watchmen o The Dark Knight supusieron en su día: un paso más allá, una vuelta de tuerca que renueva completamente la visión que pudiéramos tener del género.

Y algo de todo esto encontramos en el cómic que hoy nos ocupa. Cuando Grant Morrison toma las riendas de la colección Batman, parece tener claro que la franquicia del murciélago necesita nuevos aires, algo que renueve al personaje y su entorno, que le dé un empujoncito fuera de la mediocridad en la que parecía haberse instalado. Y el modo de hacerlo por el que opta Morrison es, como se ha hecho tantas veces, reivindicando el pasado del Hombre Murciélago, recuperando el espíritu de tiempos pasados... Sólo que, en este caso, el periodo sobre el que Morrison se va a fijar no es precisamente uno que haya sido demasiado reivindicado en las historias modernas del personaje: la época de la entrada en vigencia del Comics Code, de la "infantilización" del personaje, de las historias delirantes de ciencia-ficción más bien cutre... Eso, junto a una pequeña sorpresa: la novela gráfica Batman: El Hijo del Demonio, historia que había quedado como una especie de What if? o Elseworlds a efectos del canon, pero que Morrison da por buena y cuya consecuencia fundamental la encuentran en el título del tomo...

Así, Morrison empieza a construir en las historias de este recopilatorio su propia visión de Batman, donde combina la presencia de personajes clásicos -Robin, Alfred, Talia al Ghul, Man-Bat, el comisario Gordon- con otros de nuevo cuño -Damian, Jezebel Jet-, y las escenas de acción pura y dura junto con otras más pausadas, las cuales permiten profundizar en los protagonistas. Así, llama la atención que el Bruce Wayne de Morrison no sea la típica antítesis de Batman -un miembro de la jet-set algo cínico, aburrido y desapegado, por más que incluya su vertiente filantrópica-, sino que sea, como aquel, alguien de personalidad fuerte y físicamente proactivo, capaz de deshacerse de un helicóptero que percibe como amenaza... Mediante el lanzamiento de un palo de esquiar.

Acerca de la versión que aquí da Grant Morrison de Batman, nos parece que representa una nueva vuelta de tuerca sobre otros acercamientos del mismo autor al personaje. Si el Batman que conocimos en su celebrada etapa de la JLA era "el tipo más peligroso del mundo", un personaje oscuro, temible, capaz de dar con la clave para terminar prácticamente con cualquier amenaza, el Bruce Wayne/Batman de esta nueva etapa parece alguien mucho más vulnerable, capaz de mostrar fallas e inseguridades... Algo que se hace patente ante la amenaza de los tres Batman, cuya presencia primero es tan sólo sugerida, pero que poco a poco va tomando cuerpo y llega a hacerse central en la trama, punteada por elementos que aparecen como de pasada pero que llegarán a tomar protagonismo, como las alusiones a unos misteriosos "Archivos negros". Archivos que remiten -como verán si abren el enlace anterior- a historias de los años 50-60, esto es, de la época camp del personaje, fuente de inspiración, según reconoce el propio Morrison, para esta etapa, y que podemos notar, de forma general, en algunos elementos de ciencia-ficción más bien estrafalaria y psicotrónica que van apareciendo por aquí y por allí -el ejército de Man-Bat ninja que aparece en cierto momento sería un buen ejemplo-.

Acerca del compañero de Morrison al menos en casi todos los números de este tomo, Andy Kubert, reconozco que es un dibujante al que buena parte del fandom de los tebeos de superhéroes parece apreciar bastante, pero lo cierto es que no es precisamente santo de mi devoción. Su estilo ha de recordar casi inevitablemente al de otro de esos dibujantes "hot", Jim Lee, y en efecto tiene, como aquel, un trazo fino y con un gran nivel de definición y detalle; cosa que provoca no sólo la lentitud de su producción, sino que a veces apreciemos una bajada de nivel en ciertos momentos, quizá por haber tenido que realizar su trabajo de forma más apresurada. Personalmente, considero que lo que necesitan las a veces algo enrevesadas historietas de Morrison es a alguien que ante todo sea un buen narrador en viñetas, y tengo la impresión de que éste no es el caso, por más que visualmente Andy Kubert sea capaz de realizar dibujos vistosos y a veces impactantes. En todo caso, no deja de ser una apreciación personal que seguro que muchos de ustedes no comparten.

Haciendo balance, creo que podemos aplaudir esta obertura de la etapa de Morrison en Batman como un logrado intento de hacer algo nuevo con el personaje, consiguiendo unas historietas que, por encima de todo, resultan entretenidas y respetuosas con el rico legado del personaje y su entorno. El modo en el que, además, el escritor va construyendo su trama, poniendo elementos sobre el tapete que van a ir desarrollándose en sucesivos números y hasta su conclusión, remite a aquello que les decía al principio sobre la capacidad de Morrison para urdir sus historias. Uno de los tópicos más repetidos sobre Grant Morrison es aquel que seguro que habrán escuchado -incluso repetido- más de una vez, aquel que dice que "se le va la olla". Quizá, pero no porque sí, ni de cualquier manera. Las ideas que van apareciendo, no por singulares o esquinadas dejan de jugar su papel en el cómic, y todo va tejiéndose a partir de unas líneas maestras, dejando un todo cuya coherencia es patente... Sin que, al mismo tiempo, dejen de quedar elementos más abiertos a la interpretación del lector o, simplemente, como lo que deben ser: misterios, recovecos de la imaginación sobre los que no cabe extraer una conclusión cerrada. Es parte de la "magia" de Grant Morrison, y uno de los motivos por los que nos gusta tanto este guionista.




Batman de Grant Morrison Nº 01: Batman e hijo

Edición original: Batman Nº 655-658, 663-666 USA
18,95 €
Guión: Grant Morrison
Dibujo: Andy Kubert, John Van Fleet
Formato: Libro cartoné, 200 págs. a color.

Precisamente cuando Batman toma conciencia de la necesidad de prestar mayor atención y cuidado a su identidad civil, se ve obligado a afrontar nuevos desafíos: el regreso del Joker, la irrupción de un ejército de Manbats y ¿la existencia de un hijo secreto? Talia Head será la encargada de verbalizar esta inesperada revelación, que bien podría dinamitar la relación entre Bruce Wayne y sus aliados más cercanos. Sorprendentes acontecimientos, a los que se suma la aparición en Gotham City de tres inquietantes versiones del Hombre Murciélago…

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