SPIDERWOMAN: AGENTE DE S.W.O.R.D., de Brian Michael Bendis y Alex Maleev

Spiderwoman - Agente de S.W.O.R.D. - Brian Michael Bendis - Alex Maleev

Uno de los personajes quizá más injustamente olvidados de Marvel, durante demasiados años, ha sido Spiderwoman. Nacida a finales de los setenta, siguiendo la tónica de la editorial de dar "versiones femeninas" de personajes populares (otros ejemplos serían Hulka o Ms. Marvel), ya desde sus primeras andanzas (en su primera aparición, en Marvel Spotlight 32, como co-protagonista en Marvel-Two-In-One, o en su serie regular, que alcanzó los 50 números), Jessica Drew se desmarcó muy pronto, en muchos sentidos, de su contrapartida masculina, el ubicuo lanzarredes Spiderman, para convertirse en un personaje con personalidad propia. Así, vivió unas aventuras más bien extrañas, por no decir bizarre, un tono que seguramente no tuvo todo el éxito que mereció en la época, pero que sin duda marcó a muchos lectores y, en todo caso, que la convierte en una serie que merece más de una reivindicación.

Y uno de aquellos lectores que quedaron prendados del Ángel Oscuro fue Brian Michael Bendis. Es sabido cómo la que debe ser una de las mejores series que este prolífico guionista ha escrito para Marvel -si me preguntan, la mejor-, Alias, iba a estar protagonizada por Spiderwoman. Finalmente, Bendis tuvo que inventar un personaje de nuevo cuño, aunque la Spiderwoman original tuvo su aparición en la serie, todo lo cual nos daba pistas de cómo hubiera sido el enfoque que Bendis hubiera dado al personaje: una historia de perdedores, crepuscular, con una protagonista marcada por su pasado y condenada a los márgenes donde se escribe la historia de los metahumanos del Universo Marvel, pero también un personaje humanizado, con sus flaquezas y sus virtudes, y con un peculiar modo de relacionarse con el resto de personajes de dicho universo... Y con sus propios poderes.

Esto, sin embargo, no sería suficiente para Bendis. Una vez que el guionista fue ascendiendo en el escalafón de los escritores de la editorial, merced a éxitos como su etapa en Daredevil o su Ultimate Spider-Man, y aprovechando que le fue concedido el escribir uno de los mascarones de proa de Marvel, Los Vengadores, decidió añadir a Jessica a la formación titular de este grupo, recuperándola de pleno derecho.

El siguiente paso lógico parecía el de darle a Jessica su propia cabecera, y eso fue lo que hizo Bendis en la miniserie Spiderwoman: Origen, donde se dedicó precisamente a contar lo que reza su título (y al enlace que les dejo me remito). Quedaban de este modo abiertas las puertas para la aparición de una serie regular, la cual, por supuesto, Bendis iba a escribir. El equipo creativo que se anunció finalmente para la misma no podía ser más prometedor, pues Alex Maleev sería el dibujante escogido, con lo que los autores que habían dado vida a una de las etapas más alabadas por los aficionados en Daredevil se reunían de nuevo.

Bendis, además, parecía tener claro que quería hacer algo especial con Jessica, ahora que por fin podía contar sus historias con el personaje, pero todavía quedaba un cierto estorbo en el camino: los crossovers que marcan el devenir de la mayoría de series marvelitas, y de los que él es buen conocedor, pues suele ser uno de los principales arquitectos en las tramas de los mismos. Así pues, temiendo que algún macroevento obligara a apartar al personaje de las historias que le tenía pensado, decide mover al personaje nada menos que a Madripoor, un lugar poblado por lo peor de la ralea criminal del Universo Marvel, e integrarla dentro de una organización secreta -S.W.O.R.D.- que se dedica a investigar -y eliminar- a los skrulls que, tras la Invasión Secreta, puedan quedar todavía de incógnito en la Tierra.

A sabiendas de que Jessica fue suplantada por una skrull durante la Invasión Secreta, y las consecuencias que esto ha tenido sobre ella, la motivación del personaje y su lugar en la agencia S.W.O.R.D. está clara. Su alejamiento de los focos donde discurren las grandes tramas del UM le permitirá vivir sus aventuras sin demasiadas interferencias. Y la devoción que Bendis siente por el personaje, junto con el estupendo aspecto gráfico que Alex Maleev aporta a la serie, permitían suponer que esta nueva serie de Spiderwoman iba a ser la oportunidad definitiva para que se ganase, por fin, un puesto de honor entre los aficionados. Sin embargo, la cosa no ha terminado de salir bien tampoco esta vez, en parte por injerencias editoriales -Bendis supo escaparse de los crossovers, pero le cayó igualmente otra cosa que enseguida contamos-, en parte, quizá, porque algo no ha terminado de funcionar en el cómic en sí mismo.

Desde Marvel alguien tuvo la idea de crear unos comics especiales para el creciente mercado de los formatos y ventas digitales, que bautizaron como Motion Comics, y que podían ser descargados, previo pago, en alguna tienda online. El formato tampoco es que fuera, ni mucho menos, nuevo, y consiste básicamente en generar animaciones sobre las propias viñetas del cómic, pasando la narración al audio en vez de al texto. El problema es que Spiderwoman fue escogida para experimentar con el formato, lo cual obligó a Maleev a apechugar con una sobrecarga de trabajo que provocó, al parecer, el cansancio y hastío del artista y su decisión de abandonar la serie después del primer arco, con tan sólo siete números publicados. Bendis decidió no continuar con otro dibujante, con lo que la "serie regular" se ha quedado en esos siete números... y Jessica a la espera de una nueva oportunidad, aunque de momento parece ser que seguirá, al menos, en Los Vengadores.

Aun dejando de lado que la excusa "oficial" para la cancelación de la serie sea la referida, quizá haya habido, como decíamos, otros motivos de fondo relacionados con el cómic en sí mismo. Y es que tal vez la historia no ha terminado de funcionar, ni a nivel de guión, ni siquiera de dibujo, pese al nivel de ambos autores. Quizá ambos tuvieron un exceso de trabajo que no les permitió centrarse adecuadamente en este título -en el caso de Maleev, casi al revés, esto es, que tuvo que centrarse en exceso-, pero en todo caso los resultados, en mi opinión, han quedado algo alejados de lo que hubiera sido deseable.

Por lo que hace al dibujo, es indudable que el estilo de Maleev es muy atractivo para el aficionado. Tremendamente realista, suele apoyarse en fotos e incluso en modelos de carne y hueso -para Spiderwoman, en la actriz y modelo Jolynn Carpenter-, aunque parte de su mérito está en conseguir que no parezca un simple "quemador" de fotos. En general, el aspecto del cómic es estupendo, con personajes reconocibles y bien definidos, una ambientación adecuada y un buen equilibrio entre las escenas más reposadas y la espectacularidad de las de acción. Además, el color juega un papel fundamental, no sólo embelleciendo el dibujo, sino también en el aspecto narrativo (por ejemplo, jugando con los colores del uniforme de Spiderwoman en momentos en los que ella no lo viste, que es, en realidad, en buena parte del cómic). Ahora bien, no sólo se nota un bajón importante de calidad gráfica a medida que transcurren los episodios -algo achacable a los problemas a los que aludíamos más arrriba-, sino que precisamente la narrativa se resiente en algunas escenas, llegando a chirriar bastante -en la lucha final con un skrull hay transiciones que dejan bastante que desear, por ejemplo-. Con todo, el balance final no puede dejar de ser positivo, aunque quede la impresión de que podría haber sido bastante mejor, de haber tenido circunstancias distintas.

Y en cuanto a la historia, nos parece que Bendis no ha terminado de afinar del todo. La premisa inicial a la que nos referíamos, con Jessica convertida en agente secreto y cazadora de skrulls, prometía no sólo independencia del entorno, sino un interesante marco donde desarrollar una buena historia y profundizar en su personalidad. Ahora bien, la trama resulta más bien poco motivadora, algo estirada -un mal endémico en este tipo de tebeos hoy en día, por lo demás-, y a veces da la sensación de que ocurren cosas porque sí (como cuando aparece Madame Hydra...) Además, creo que Bendis no acierta en la caracterización del personaje, insistiendo en exceso en que se encuentra perdida, confundida, fastidiada y llena de ira y ansias de venganza, haciendo un paralelismo explícito con Lobezno... Y ya hay un Lobezno en el Universo Marvel, tampoco me parecía necesario crear una especie de versión fememina. No deja de ser una opinión personal, pero yo creo que hubiera sido mucho más interesante hurgar en la serie original de Spiderwoman en busca de la esencia del personaje, alguien extraño a quien ocurren cosas muy extrañas y cuya relación con los demás es, más que difícil -que también-, digamos que peculiar... En fin, divago.

En conclusión, pese a que no pueda decir que me ha parecido ni mucho menos un mal cómic, me ha dejado una sensación de "oportunidad perdida", oportunidad de recuperar un personaje que, en su etapa clásica, es uno de mis favoritos y que creo firmemente que tiene potencial de sobra para ser actualizado y ganarse el favor de los aficionados. De todos modos, si algo es constante en el cómic de mallas son las recuperaciones y reinvenciones de personajes, así que siempre podemos esperar que a nuestra Jessica vuelva a tocarle turno. Mientras tanto, los tebeos de su serie clásica seguirán ahí, para ser descubiertos o redescubiertos y, quizá, para convencer a más lectores de que Spiderwoman merece tener un lugar, también, en el presente.

Archivo del blog