PURGATORIO, de Chabouté

Purgatorio - Chabouté
Sin ninguna referencia previa (más allá de haber leído alguna reseña de otras obras suyas), leo este integral que contiene recopiladas las tres partes de las que consta Purgatorio, del multipremiado autor francés Christophe Chabouté. Un autor bien valorado por la crítica, al tiempo que algo desmarcado de la tendencia que ha venido a llamarse "nouvelle BD", de los Blain, David B, Sfar, Trondheim y compañía. Y sí, desde luego su estilo -tanto gráfico como narrativo- recuerda más, en ciertos aspectos, a otros autores francobelgas más "clásicos", al tiempo que su contenido de crítica social, seria y bastante explícita, marca la diferencia con el tipo de contenidos fantásticos, aventureros, autobiográficos, etc. que han sido más o menos la tónica en la susodicha "nouvelle BD". Claro que generalizo (ahí están Dupuy y Berberian y su sátira social, por ejemplo, por más que las diferencias con el tono y estilo de Chabouté sean abismales)... Concretemos, pues.

En realidad, lo que me llamó la atención de este título (aparte de la oportunidad de conocer a un nuevo autor galo de los bien considerados y tal) fue el título y la portada. "Purgatorio", y esa escalera... La cosa prometía tener algo de "metafísica", no sé si me siguen. Y bueno... El elemento fantástico, al menos, está ahí, o no, según se interprete el final ("y hasta aquí puedo leer"...) Pero, sea como sea, no deja de ser una excusa para plantear una serie de inquietudes muy terrenales, sociológicas, políticas. Añado que, independientemente del signo, no suele ser este tipo de cómic el que más me interesa, precisamente. Ahora bien, aquí entra en juego la habilidad del autor: Chabouté construye la trama hábilmente, con una narración muy clásica, casi cinematográfica -de hecho, abundan las viñetas horizontales que ocupan todo el ancho de la página, como si de una pantalla de cine se tratase-, y el tomo resulta de una lectura tremendamente fluida (se lee del tirón, vamos) y "engancha" lo suficiente como para no perder interés hasta el final.

Precisamente uno de los puntos fuertes del cómic es el dibujo. De corte sobrio, realista y con un punto, no sé, decadente, resulta una muy adecuada visualización del tipo de historia que nos cuenta. Es difícil destacar aspectos concretos porque el nivel global me parece prácticamente intachable. Destaca, en todo caso, la habilidad para contar la historia con el dibujo del autor, con un estupendo ritmo y una buena dosificación de silencios y diálogos.

Poco más puedo añadir. Una lectura correctísima, bien narrada, bien dibujada y con una problemática de fondo siempre de actualidad. Un buen ejemplo, además, de cómic "adulto" y perfecto para regalar a esos amigos y familiares que no suelen leer comics pero que no hacen ascos a una buena novela. Mis gustos, por lo demás, reconozco que van por otros derroteros... Lo cual no quita que pueda recomendarlo ciegamente a quienes puedan sentir cierta afinidad por el cómic "realista" con abundantes dosis de crítica social. Para estos, sin duda Chabouté será, si es que no lo era ya, uno de sus autores de cabecera.

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