BATMAN: EL RASTRO DE LA PÓLVORA, de Ann Nocenti y Ethan van Sciver

BATMAN: EL RASTRO DE LA PÓLVORA - Ann Nocenti - Ethan van Sciver
Entre las novedades de este mes que presenta Planeta de Agostini encontramos un tomo que recopila la miniserie de dos números Batman/Catwoman: Trail of the gun (ya ven que nuestra felina se ha caído del título, ains), a cargo de una guionista que resultará familiar a los seguidores de Daredevil  y los mutantes de Marvel especialmente, Ann Nocenti, y del dibujante Ethan van Sciver (New X-Men, Flash, Green Lantern...) Leído el tomo sin unas expectativas demasiado altas, confieso haber quedado más que contenta con la lectura, así que bien merece dedicarle unas líneas.

Comencemos hablando un poco de Ann Nocenti, una de las pocas guionistas que han incursionado con cierto éxito en las dos editoriales grandes norteamericanas, Marvel y DC, aunque no sin altibajos en su carrera. Abreviando, Nocenti se estrenó en una serie regular escribiendo los guiones para una serie "de culto" -una de mis favoritas de la Marvel de la época- como es la de la Spiderwoman original, justamente en su tramo final (tiene narices estrenarse llevando a un personaje a la cancelación de su serie... y a la propia muerte del mismo, pero en fin). El trabajo quizá más recordado de Nocenti, sin embargo, es su relativamente larga -algo más de cuatro años- etapa al frente de Daredevil, justo después de Frank Miller. No lo tenía fácil, pero la tendencia de Nocenti a escribir comics con un fuerte contenido político y social, y no sin carga ideológica, le llevó a merecer el aplauso de un buen grupo de aficionados... y las críticas más o menos feroces de otros. Yo debo confesar que, leída la etapa del tirón hará un par de años, se me llegó a hacer pesadita... Pero vamos, muy por encima de la media de lo que fue la Marvel de su tiempo. Por lo demás, escribió varios títulos por aquí y por allí, y fue la co-creadora de personajes de cierto peso en el universo mutante de la editorial, como Longshot, Mojo o Espiral. En los noventa parece ser que su ritmo de trabajo fue cayendo por falta de encargos, con lo que pasó a otros ámbitos, escribiendo y editando diversas revistas e incluso co-dirigiendo un documental. De los noventa destacamos un título, su etapa en Kid Eternity bajo el sello Vertigo, más que nada porque Planeta de Agostini la ha rescatado del sueño de los justos en un tomo editado recientemente.

Sobre Ethan van Sciver no tenía muchas referencias. Tan sólo recuerdo haberlo visto dibujando algunos números de la etapa de Grant Morrison en Nuevos X-Men, entre ellos cierto episodio recordado porque contenía un montón de veces la palabra "Sex" camuflada entre las viñetas. Una consulta rápida a la Wikipedia añade que ha dibujado unos cuantos títulos de primera línea, especialmente para DC, entre los cuales Flash, Green Lantern, Superman/Batman, la JLA o este proyecto junto a Ann Nocenti.

Entrando ya en dicho proyecto, Nocenti, fiel al estilo que la ha hecho popular -para bien o para mal-, toma una problemática social notoria como es el tema de la posesión de armas (según la legislación norteamericana, claro) y a partir de ahí construye una historia absorbente, intrigante y bien narrada, con un McGuffin -la existencia de un arma "infalible" que nunca yerra el blanco- y que posee al menos dos lecturas. Una, focalizada en la acción misma y en el carisma de sus protagonistas, principalmente una Catwoman en su etapa post-Miller, todavía con el traje gris y en su rol de ladrona puramente egoísta, pero también el contrapunto que supone un Batman siempre comprometido con su propia causa -que es, en realidad, la causa ajena-. Y otra, justamente la lectura política, sociológica, sobre el asunto de las armas y las consecuencias de la peculiar -para nuestra mentalidad, claro- legislación yanqui.

Creo que lo mejor que puede decirse sobre este segundo -y controvertido, cómo no- aspecto es que Nocenti no se limita a escribir un panfleto anti-armas; deja cancha para que diferentes personajes se conviertan en "portavoces" de una postura y su contraria, mostrando que es un tema complejo al que no faltan argumentos de uno y otro lado. Es una historia, por lo demás, bastante dura -cosa que el detalladísimo dibujo de van Sciver resalta; luego iremos a eso-, y aquí la violencia tiene consecuencias. Lo bueno es que después de leerlo, pese a ser una historieta un tanto "en tierra de nadie", o bien fuera de continuidad "oficial" o bien, en todo caso, intercalada en el pasado -retrocontinuidad, lo llaman a eso-, sentimos que ha supuesto una dura lección para los personajes, especialmente para Catwoman. Resulta fácil tener este aspecto en cuenta a la hora de justificar el giro que dio Ed Brubaker en su genial etapa en la serie de Catwoman, donde la convirtió, como sabrán (y si no, no saben lo que se han perdido) en una especie de Robin Hood para los más desfavorecidos de Gotham, aquellos de los que ni siquiera Batman parece acordarse...

El dibujo de Ethan van Sciver hace justicia al interesante guión de Nocenti. Decir que aquel es tremendamente minucioso y detallista es quedarse cortísimo; lo de este hombre es alucinante. No es sólo que rellene los fondos con detalles y más detalles, o que el nivel de hiper-realidad, de concreción vaya al extremo; es que, además, su estilo de entintado, con un trazo finísimo, le hace sombrear mediante tramas y texturas de rayado -en vez de usar la mancha, algo en principio más rápido de ejecutar, por razones obvias-. Vamos, que la cantidad de horas que debe haber dedicado el bueno de van Sciver a este cómic no quiero ni imaginarlas. Eso sí, el resultado final es francamente espectacular. Mención aparte para su tratamiento de personajes: Selina Kyle pocas veces ha lucido mejor -y diría que, al menos con ese traje, nunca tan bien-: el trazo hiper-realista y elegantísimo de van Sciver le sienta como un guante. Y la potencia que tienen las viñetas del inicio, con una Catwoman hecha cisco -genial el detalle de las "ojeras" que le quedan al quitarse la máscara-... En fin, que van Sciver está claro que dio el resto en este cómic y los resultados le acompañaron. Échenle un vistazo, porque sólo por lo gráfico ya vale muchísimo la pena. A mí me recuerda, para que se hagan una idea, al Phil Jiménez más en forma, al de los números que hizo para Los Invisibles, por ejemplo. Ya me contarán.

En resumen, un tomo imprescindible para los seguidores de Catwoman y, en general, de universo de Batman, y para aquellos que recuerden con agrado los números de Daredevil de Ann Nocenti: nuestra guionista sigue en buena forma, y yo diría incluso que ha mejorado pasado el tiempo. También deberían echarle un vistazo aunque no sean particularmente seguidores de los personajes o de su guionista por el espectacular y obsesivo dibujo de van Sciver; después de una primera lectura, el cómic invita a remirarlo en busca de más y más detalles...

Bueno, una de las sorpresas del Salón, un cómic que esperaba que, como mucho, fuese entretenido, y que ha superado con nota mis expectativas. Diría que mi afición por su protagonista -Catwoman- me impide ser "negativa" con este cómic, pero creo que es al revés: tiendo a ser más exigente con las historias de mi personaje. Pocos como Selina han tenido la suerte de ésta estos últimos años: Brubaker primero, después Will Pfeifer, y ahora Ann Nocenti, todos ellos inspiradísimos. Esperemos que siga la racha.

4 comentarios:

oscar dijo...

Muchas gracias por la reseña, muy completa.
Saludos!

La Perse dijo...

Un placer, y me alegro de que haya podido serte útil.

Saludines!

El gótico dijo...

¿Seguro, seguro? ¿Tan recomendable? Probaré a ver, pero tras una ola de ilusión con su Daredevil, su Longshot y sus historias varias de Maria tifoidea y Poison Ivy que conservo con grato recuerdo, mi reencuentro con la Ann Nocenti de Kid Eternity fue un bajón increible que hace que me cueste reincidir.

Werewolfie dijo...

El gótico: sí, claro, seguro... desde mi perspectiva, por supuesto. A mi me ha encantado, pero está claro que no todo el mundo va a pensar igual... :P

Saludines.

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