TÚ ME HAS MATADO, de David Sánchez

Tú me has matado - David Sánchez
Dos amigos, muy aficionados al cómic pero con gustos algo discordantes entre sí, me habían hablado muy bien de este tebeo en particular. Uno de ellos me comentaba que, al leerlo, le recordaba a Charles Burns, a Daniel Clowes y a David Lynch... Hasta que, al terminarlo, leyó en la contracubierta justamente esos tres nombres. Y es que el debutante David Sánchez no oculta en este Tú me has matado sus referentes, muy evidentes en cuanto a los nombres citados, pero cuya lista podría ampliarse bastante más.

El caso es que me fío bastante del criterio de ambos amigos, con los que suelo coincidir en bastantes ocasiones; eso, sumado a las influencias atribuidas al cómic -los tres nombres citados tienen obras que me encantan-, tenía que generar algo que suele terminar volviéndose en tu propia contra: expectativas. Me quedará la duda de qué hubiera pensado de este cómic de haberlo encontrado y leído por puro azar, sin saber absolutamente nada de él... Pero el caso ha sido como ha sido, y ahora les cuento cómo me fue.

Bueno, intentando ser "objetiva", ejem, diría que el cómic es un debut de campanillas. Vamos, que para nada parece una obra primeriza, antes al contrario: David Sánchez se maneja prácticamente a la perfección en todos los aspectos del cómic, con un estilo sobrio y funcional siempre al servicio de lo que nos está contando. Su estilo de dibujo recuerda poderosamente a Charles Burns o Daniel Clowes, de acuerdo; a Burns sobre todo por el entintado, de "línea clara", límpido y perfeccionista, pero claro, se podrá decir -y no sin razón- que Burns mismo "recuerda" a Hergé en este aspecto, con lo que se trataría más de una línea estilística que de una influencia exclusiva, tal vez. Y a Clowes por la sobriedad del trazo y la composición, pero, sobre todo, por algunos aspectos de la trama. Luego vamos a ello.

Si el dibujo es pulido, de acabados limpios y de una nitidez notable, la composición de la página no es menos clara. David Sánchez utiliza casi invariablemente una rejilla de seis viñetas por página, alterada ocasionalmente sólo en función de lo narrativo, pero sin estridencias, siempre con bordes rectos y con un sentido de lectura lineal. Destaca también su habilidad a la hora de hacer reconocibles a todos los personajes, algo importante en una obra en la que intervienen de forma prácticamente coral y donde hay constantes transiciones de una escena a otra. Llama la atención el que repita bastante las expresiones de los caracteres, pero más que una carencia -cada personaje refleja a la perfección la situación en su rostro y postura- se trata sin duda de otro recurso narrativo, quizá un reflejo de lo anodinos que son en el fondo la mayoría, por más que sus actos y las situaciones que viven en la historia no lo sean en absoluto. Quien más, quien menos guarda en su interior su propio "demonio de la perversidad", algo que se ve contrastado -y potenciado- por su gris aspecto exterior y, como decía, por sus casi invariables expresiones...

La historia en sí, narrada alternando tiempos y de forma circular, recoge temáticas y situaciones que resultarán familiares a los aficionados no sólo a los autores ya citados, sino que podrían verse parentescos con el cine de Tarantino, los hermanos Cohen o Todd Solondz, y los comics de Garth Ennis, por ejemplo. Así, hay momentos que casi parecen sacados de Pulp Fiction, Happiness, Como un guante de seda forjado en hierro, Predicador, o las películas más bizarre de David Lynch y los Cohen. En el fondo, quizá lo que todos ellos tengan en común, si algo tuvieran, es algo que también podríamos ver en este Tú me has matado: personajes grises, esquinados y generalmente patológicos; catálogos de teratología; violencia grotesca y sin sentido; degradación, spleen, miseria física y mental; sexualidades enfermizas; obsesiones religiosas; etc. En suma, un muestrario del "lado oscuro" de nuestras supuestamente sanas sociedades actuales, pasado por el filtro del exceso, de lo bizarre, de la serie B de tipo más exploitation, psicotrónica y grindhouse, pero con una conciencia de sí que lleva todas estas figuras un paso más allá, hacia algo que algunos llamarían con gusto, supongo, postmoderno.

Hilando un poco lo que hemos ido apuntando, creo que el debut de David Sánchez en el mundo del cómic es un excelente ejemplo de retrato de ese "lado salvaje", enfermizo y descarnado de nuestras sociedades, de deseos y obsesiones que introducen a los personajes que aparecen en espirales de violencia y autodestrucción cada vez más profundas, sin que el sistema pueda corregir o remediar nada de lo que ocurre -antes bien, contribuyendo al caos-. Pero, más allá de esto, Tú me has matado es un cómic hipnótico, fascinante, que sumerge al lector en su feria de monstruosidades y obliga a seguir pasando páginas pese al horror de lo que estamos viendo. Y esto es mérito exclusivo de las habilidades narrativas del autor, el cual desgrana una a una esas viñetas de aspecto engañosamente "limpio" con una fluidez pasmosa, transitando de personaje en personaje, de escenario de escenario, ofreciendo siempre algo interesante que contar y encajando finalmente todas las piezas de su puzle particular en una imagen prácticamente redonda, donde nada queda al azar y, sin embargo, transcurre con naturalidad. Resulta más difícil de lo que parece, supongo, contar una trama tan enrevesada y grotesca sin que parezca forzada, impostada, y David Sánchez no sólo lo consigue sino que lo hace, creo, con nota.

Entenderán que creo que éste es un cómic francamente notable que pienso que no deberían dejar pasar, algo que sería fácil teniendo en cuenta que es un autor novel, del que no tenemos muchas referencias, y que tampoco vamos a encontrar precisamente una gran campaña publicitaria que nos lo dé a conocer. El único modo de que este impresionante debut no se pierda en la maraña de novedades más publicitadas y con autores más conocidos será, supongo, el boca-oreja, y me parece que va a terminar funcionando, pues dudo que quien por el azar que fuere se acerque a este cómic quede indiferente y se resista a hablar de él.

Ahora bien, termino aquí con lo que pretendía que fuera un comentario más o menos "objetivo", que alabase suficientemente los más que sobrados méritos que, en mi opinión, tiene el cómic y que justifican no sólo su adquisición, sino el estar más que pendiente de futuros trabajos del autor. Y voy con mi impresión particular, condicionada, me temo, por las expectativas a las que me refería más arriba. No me extenderé: digamos primero que en el aspecto gráfico y narrativo la obra me ha parecido francamente, como les decía, soberbio... pero demasiado deudor de sus referentes. Y claro, con ellos tan a la vista, ¿quién podría resistirse a hacer comparaciones? Y cuando, por ejemplo, Charles Burns es el autor del que es uno de mis dos o tres comics favoritos, Black Hole... ¿cómo no iba a salir perdiendo el cómic de David Sánchez? Sé que es injusto, pero también comprenderán que es inevitable, al menos para mí.

Por otro lado, un aspecto quizá no tan fundamental como los anteriores no ha terminado de convencerme: la parte escrita, los diálogos. No sabría explicar muy bien por qué, pero hay momentos en los que las frases no me "coinciden", no me parecen venir a cuento o qué sé yo. Tal vez sea en algunos momentos en que los personajes pretenden decir algo ingenioso pero chocante, por lo crudo y escatológico, y a mí me parece que no cuela... Aunque también hay grandes aciertos en este aspecto, debo reconocer.

Seguramente estos peros son mero fruto, como les decía, de las expectativas puestas en el cómic, y los hubiera soslayado en una lectura "virgen". Tampoco importa; seguramente la mayoría de lectores con criterio no coincidirán en estas trabas -muy relativas, por lo demás- y, al final, lo que nos queda es un cómic sorprendente, muy superior a la media, muy diferente de lo que suele hacerse en nuestro país -ya ven, hay vida en el gafapastismo más allá del slice of life y de la historieta "social" y guerracivilista- y una narración técnica y argumentalmente brillante. Así que no lo duden, apunten en su agenda este título, Tú me has matado, y a este autor, David Sánchez. Un autor que, a buen seguro, va a dar mucho que hablar y mucho que celebrar desde ya mismo. Y no se olviden de hacer funcionar el boca-oreja.

2 comentarios:

Nemo Nadir dijo...

Demonios, parece que todos coincidimos al citar las referencias de David Sánchez. Y yo tampoco me había dado cuenta de que se citan precisamente en la contraportada del libro. Sin quitar una coma a tu reseña, me gustaría añadir que a mí esos diálogos que a ti te parece un tanto impostados me parece que delatan otra influencia cinematográfica, la del primer Quentin Tarantino.

Werewolfie dijo...

Sí, yo también mencionaba a Tarantino, seguramente por ahí anda también. No son malos referentes a la hora de inspirarse, diría yo, aunque lo de David tiene personalidad propia... Y mucho talento narrativo.

Saludos.

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