APOCALIPSIS ISLAND, de Vicente García

Apocalipsis Island - zombie
Como todos los buenos aficionados saben, el "fenómeno zombi" ha sido prácticamente una constante en el mundo del cine, con diferentes etapas y momentos de esplendor. Desde la cuasi-fundacional La noche de los muertos vivientes -que consagró instantáneamente a George Romero como patriarca del cine zombi, cosa que ha ido confirmando en sucesivas películas- hasta los ejemplos más recientes, el cine protagonizado por esos cadáveres ambulantes sedientos de carne humana ha dado grandes momentos para los fans del cine fantástico, desde los títulos más o menos de culto hasta la pura exploitation zombie. Desde Lucio Fulci hasta Juan Carlos Fresnadillo, desde Jesús Franco hasta Zack Snyder, el cine de zombis no sólo ha sido una constante en la serie B norteamericana, sino también en filmografías como la italiana e incluso la española (y REC, variación sobre el tema, no hace sino regresar a una auténtica tradición patria; busquen ejemplos, que a partir de cierta época los hay, y muchos). Pese a las variantes ("contaminados", "poseídos", "zombis rápidos" o "según las reglas romeristas", etc.) suele haber, sin embargo, al menos una constante: el peligro en sí no son los zombis, sino la propia condición de los humanos vivos, su maldad inherente, su egoísmo, sus ansias de poder y todo eso. En fin, supongo que les pongo en situación.

El caso es que, si bien en el cine ya digo que el género zombi, con sus períodos de más o menos apogeo, ha tenido una presencia más o menos constante, en la literatura no parece haber tenido tanta... o al menos, no al nivel que está alcanzando últimamente, donde creo que podríamos hablar de una especie de moda. Siguiendo la estela de ciertos éxitos foráneos -la trilogía de David Wellington, los manuales de supervivencia y demás de Max Brooks, etc.- apareció no hace mucho un libro en particular que se ha convertido en pionero de todo un fenómeno que, como en su día ocurría en el cine, toma acentos patrios. Me refiero, claro está, a Apocalipsis Z, de Manuel Loureiro, cuya continuación hemos podido leer recientemente.

La historia ya la conocen. Loureiro comienza publicando su novela de forma serializada en un blog, tras lo que pasa al papel de la mano, precisamente, de Vicente García y su editorial, Dolmen. El éxito fue notable, y de hecho Los días oscuros, la segunda entrega de Apocalipsis Z, ha llegado ya de la mano de una multinacional y con una fuerte campaña publicitaria.

Pero Vicente García ya había tomado buena nota. Primero, lanzó su propio blog "zombi", el cual acumula ya alrededor de 200 entradas; después, abrió una línea editorial de temática zombi, la cual lleva ya publicados unos cuantos títulos tanto extranjeros como de producción propia. De todos esos títulos hemos ido dando noticia en este mismo blog, por lo que no importará nombrarlos uno a uno.

Ahora bien, Vicente García no iba a conformarse con su labor de editor, sino que escogería este momento para asumir el rol de autor y autoeditarse su propio proyecto dentro del género zombi. Y así es como llegamos a Apocalipsis Island, su puesta de largo como escritor de novelas y primera entrega de un plan muy ambicioso: nada menos que una pentalogía, compuesta por este primer título y los que deberán seguirle: Las respuestas, Misión África, Aniquilación y Los inicios (este último, a modo de precuela y con el material que viene publicándose en el blog enlazado más arriba). ¿Valdrá la pena seguir a Vicente en esta aventura? Yo creo que sí, y trataré de explicarles por qué me lo parece.

Sobre un género tan explotado como el zombi parece estar dicho todo. Resulta complicado innovar, dar nuevas vueltas de tuerca y demás. Ahora bien, ¿es siempre necesario? Seguramente no, si se consigue lo que, a fin de cuentas, la mayoría de fans del género seguramente buscan: acción, entretenimiento, tensión, situaciones límite, personajes carismáticos -tanto héroes como villanos- y, claro está, sus buenas dosis de terror más o menos garrulo y gore. Bueno, pues todo esto lo tenemos en este Apocalipsis Island, con el aliciente de estar situado en unos parajes muy cercanos -la isla de Mallorca, la cual no es sólo conocida, obviamente, por los isleños, sino también por infinidad de peninsulares que la habrán tenido en algún momento de su vida como destino vacacional casi ineludible-. Y claro, no sólo la ambientación resulta familiar, sino ciertos detalles de nuestra peculiar idiosincrasia; el autor no sólo mantiene las influencias yanquis que marcan los patrones del género, sino que se permite algunos guiños muy del terruño y que quizá sólo nosotros sabremos apreciar (y el final de libro, donde por fin se explica por qué el título mezcla dos idiomas distintos, además de ironizar con las "equivalencias" entre actores españoles y yanquis, es un gran -y divertido- ejemplo).

La premisa de partida del libro es sencilla y más o menos recurrente. Parte de un momento en el que la plaga zombi es una realidad mundial, aunque ha llegado a estar más o menos controlada, sin que pueda evitarse, eso sí, la aparición de brotes puntuales en uno u otro lugar. Un científico español regresa de Estados Unidos, donde ha estado haciendo investigación justamente sobre las causas de la plaga, a su Mallorca natal. Una serie de acontecimientos extraños generan una nueva contaminación zombi, y el ejército, dispuesto a intervenir, se retira en el último momento dejando a los isleños a su suerte... Los motivos de esta retirada, junto a la aparición de un nuevo tipo de zombi más "inteligente" -dentro de lo que es un zombi, claro- y rápido, son apenas los primeros misterios que el protagonista y un amigo suyo deberán tratar de resolver, a lo largo de innumerables peripecias, hasta el final de la novela que es -teniendo en cuenta que, como les decía, apenas la primera parte de una pentalogía- abierto...

El desarrollo de la trama juega con lo que podemos esperar de una narración de este tipo, alejada de pretensiones de "alta literatura" y centrada en ofrecer sus buenas dosis de entretenimiento y demás, de enganchar a la lectura y obligar a pasar páginas para saber cómo se resolverá cada nuevo misterio, cada nueva situación límite. La información se va dosificando para mantener la curiosidad, y a cada poco van apareciendo nuevos giros y golpes de efecto cuya función es la de mantener un interés que no baja hasta el final. Los diálogos son directos y como muy "de blockbuster yanqui", con los toques suficientes como para recordarnos su origen español. El humor, la ironía y su punto de crítica social tampoco están ausentes, con lo que el cóctel que propone la novela está bien mezclado y mejor servido.

Ya sólo les queda, si tienen paladar para el género zombi, disfrutar del libro. Si se lo han pasado bien con las películas de George Romero, con Los muertos vivientes de Kirkman o con el Apocalipsis Z de Manuel Loureiro, es más que probable que también lo hagan con este Apocalipsis Island. Y ya sólo nos queda esperar a que Vicente vaya preparando las nuevas entregas de su particular aventura. Y la próxima vez que vengan a Mallorca de vacaciones, tráiganse el libro y jueguen a buscar las localizaciones descritas en la novela. Quizá no verán después la Isla de la Calma del mismo modo...

No hay comentarios:

Archivo del blog