SPAWN: GODSLAYER 1 y 2, de Brian Holguin, Philip Tan, Jay Anacleto y otros

Spawn - Godslayer 1 - Brian Holguin - Jay AnacletoSpawn - Godslayer 2 - Brian Holguin - Philip Tan
Lo reconozco: desde finales de los ochenta hasta principios del presente siglo no leí comics. Me perdí, de ese modo, toda la época de la "revolución (ja) Image", de los hot artists (doble ja) y todo ese rollo que ya conocen y que, con todo, hemos llegado a apreciar. Y, claro está, me perdí Spawn, del inefable Todd McFarlane. Vaya, que no he leído apenas tebeos del personaje; un especial con uno de los demonios de la serie escrito por Alan Moore (tiene cosas mejores, sí), y para de contar. No tengo la impresión de haberme perdido una gran cosa, pero, eh, me cuentan por las librerías que los tomos de Spawn se siguen vendiendo más que bien, y la serie se acerca a los doscientos números en los USA, señal -supongo- de su buena salud comercial. Incluso se hizo una película, la cual he visto, me temo. No parecían muy buenos augurios de cara a que pudiera interesarme este cómic que les comentaré, pero lo cierto es que ha sido una pequeña -y agradable- sorpresa... con matices.

La serie que ha recopilado Planeta de Agostini, en dos tomos en rústica y a color, es una especie de spin-off de la serie "madre"... aunque, sin saber, como les decía, muy bien por dónde transcurre ésta, en realidad este Spawn: Godslayer me parece a mí que toma la caracterización y nombre de su personaje central y se va por otros derroteros. Que son, resumiendo, los de la fantasía pura y dura, con ecos de las mitologías y pseudomitologías típicas del género, en un mundo creado ex profeso -supongo, ya les digo que no tengo mucho contexto, pero el Spawn original creo que corría sus aventuras en un mundo más parecido al nuestro y en el "presente"-. El Godslayer del título es justamente eso, un spawn condenado a vagar por ese mundo mágico plagado de seres mitológicos y divinidades terrestres o celestes, básicamente cargándose por una especie de "encargo" -una condena, en realidad- a cuanto dios viviente se encuentra. Muy original la premisa no es, pero, como siempre, es el desarrollo el que marcará la diferencia.

Y aquí es donde viene la "pequeña sorpresa" a la que me refería más arriba. Vistos los precedentes, se imaginarán que las expectativas sobre el cómic eran, siendo generosa, más bien bajas. Desde luego, a un tebeo de este tipo -y a tantos miles como éste- se le puede pedir que entretenga, y poco más. Pero, eh, no menos, y eso no es algo ni más fácil, ni menos digno de respeto que otras finalidades más "artísticas", diría yo. Ya saben que a mí me chiflan muchos de los tebeos antiguos de Marvel y DC, por ejemplo... Y aditamentos aparte, el motivo principal es porque me entretienen. Luego podemos entrar a valorar otras cosas, pero aquí yo casi diría que es conditio sine qua non. Pues bien, el caso es que estos dos tomos de Spawn: Godslayer me han parecido, para empezar, entretenidos. Sin ser fan precisamente del género fantástico, sin conocer apenas nada del universo de Spawn, sin tener muy buenos precedentes del guionista, un Brian Holguin que, hay que reconocérselo, parece haberse "currado" la historia más de lo habitual y no le ha quedado nada mal. Empieza con el suficiente misterio como para interesarte, y a medida que va avanzando la trama va aportando personajes secundarios y "misiones" llenas de acción que nos traen más o menos lo que buscamos de un cómic así: que no se vaya demasiado por las ramas, que no pretenda ser lo que no es, que mantenga la tensión y la intriga, ese tipo de cosas. Un comicburguer, vaya. Y a mucha honra.

El dibujo, por otra parte, cumple con su parte. El primer tomo se inicia con un especial dibujado por Jay Anacleto, el cual les sonará quizá por la reciente secuela de Marvels. Si han leído ese cómic, o el más antiguo La magia de Aria (yo tengo un par de tomos que editó Devir en su día, y bueno... el dibujo muy chulo, sí), ya sabrán que es un dibujante hiper-realista e hiper-detallista que aplica un vistoso color directo a sus dibujos, con resultados bastante notables desde el punto de vista de ilustraciones... Aunque claro, tanto detalle le hace ser, al parecer, bastante lento, con lo que no es que se haya prodigado mucho en el mundillo. El caso es que el especial propiamente dicho es bastante espectacular y seguro que encantará a los aficionados a la ilustración fantástica, ya que casi parece una colección de estampas de libro ilustrado.

En los episodios de la serie regular, en cambio, se turnan Philip Tan y Lan Medina, ambos artistas filipinos, y a los que hemos podido ver trabajando también para algunas de las majors Marvel y DC. Ambos son dibujantes eficientes y aquí realizan un trabajo más que digno. Desde luego el contraste de su estilo, más "clásico", de lápiz-tinta-color, contrasta con el del citado Jay Anacleto, pero una vez que te habitúas al cambio no hay problema.

La edición de Planeta de Agostini, en dos tomos en rústica, como decíamos, incluye, además del citado especial, los ocho números de los que finalmente constó la serie (cancelada prematuramente, al parecer, por bajas ventas...), además de las cubiertas y una serie de extras en forma de ilustraciones de portada (la mayoría por Jay Anacleto), bocetos y páginas preliminares, textos que amplían el universo Godslayer y hasta un mapa de la zona donde transcurren las aventuras...

En fin, que en tan sólo dos tomos pueden hacerse con esta entretenida historia de fantasía, la cual gustará probablemente a los aficionados al género y, por supuesto, a los incondicionales del universo Spawn. Un tebeo de magia, acción y aventuras más que digno, y que a mí al menos me ha quitado parte de mis prejuicios frente a las franquicias de Todd McFarlane. Bueno, un poquito al menos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Queria comentarte que antes de criticar una novela deberias haberla leido en su mayoria previamente. Ya que si McFarlane es lo que es, fue gracias a spawn y no al reves. Spawn amanecio en esa epoca en la que se puso de moda los antiheroes pero con un trasfondo mucho mas profundo que simplemente ser un malo ejerciendo de bueno. Defendia que las dos partes en las que dividimos nuestros valores (bien o mal - cielo o infierno) realmente se rigen por los mismos valores y las mismas artimañas para su guerra personal, no decantandose por ninguno de los bandos y basandose simplemente en ponerlos al mismo nivel. Cierto es que hay numeros, incluso etapas, que si las quemas no pasaria nada. Ya que para hacer mas vendible una obra se suele caer en ciertos topicos, venganza, traiciones, etc... Pero el conjunto es una obra madura, profunda y abierta que segun avanza engancha todavia mas. Un admirador

Werewolfie dijo...

Anónimo, antes de criticar una reseña deberías leerla. Anda, prueba a leerla y luego a leerte.

Saludos.

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