KID ETERNITY, de Grant Morrison y Duncan Fegredo

Kid Eternity de Grant Morrison y Duncan Fegredo
Planeta de Agostini Comics nos trajo, entre las novedades del pasado mes de enero, este tomo que recopila la miniserie original de Kid Eternity, obra del popular guionista escocés Grant Morrison y del dibujante Duncan Fegredo. Una obra que se había editado en España hace ya bastantes años, de la mano de la añorada Ediciones Zinco, en tres tomitos en formato "prestigio", y que vuelve ahora en un integral en cartoné, en una hermosa edición.

Grant Morrison es, vaya por delante, uno de mis guionistas favoritos. Dentro de lo que podríamos considerar mainstream yanqui, uno de los que más me interesan, sin duda, junto a Peter Milligan y Warren Ellis (quizá más irregulares estos últimos, aunque, cuando aciertan, no veas cómo). Claro que, en una carrera como la de Morrison, con unas cuantas décadas ya a las espaldas, hay un poco de todo... Y, obviamente, hay obras que me parecen mejores que otras. En todo caso, comics como Los Invisibles (para mí, quizá su mejor obra hasta el momento), sus etapas al frente de la Doom Patrol o Animal Man, The Filth (no digan "El Asco", por favor) o All Star Superman, entrarían fácilmente en una lista de mis tebeos favoritos. Luego tiene algunas obras que a mí me parecen algo inferiores a las anteriores, pero que no dejan de ser interesantes (su JLA, Seaguy, We3 -con un Frank Quitely impresionante-, Un vaso de agua, Marvel Boy, New X-Men, Fantastic Four 1234...) Quedan algunos tebeos, los menos, que no terminan de convencerme, y que no mencionaré. En todo caso, me parece que incluso en los comics de Grant Morrison que menos me gustan siempre, o casi, suelo encontrar por lo menos algún argumento a favor, con lo que me parece que no he leído nada del escocés que me haya parecido netamente malo, sin más. No podría decir eso de muchos más guionistas de cómic, así que se harán una idea de lo que me gusta el bueno de Grant.

El cómic que hoy les comentamos apareció originalmente en 1991, fecha significativa para comprender cuál fue el tono que decidió adoptar Morrison para el encargo. Por aquellos años, en DC, entre otras cosas, iban dedicándose a rescatar del olvido a personajes antiguos, teniendo en cuenta que, ya que estaban "fuera de continuidad" y que, en el fondo, no parecían importarle a nadie, los autores encargados de "revitalizarlos" iban a tener carta blanca para hacer con ellos lo que quisieran... Era la época, también, del "desembarco británico" en el cómic yanqui, y gente como Alan Moore -Swamp Thing-, Peter Miligan -Shade-, Neil Gaiman -The Sandman- o el mismo Morrison -Animal Man- habían tenido su oportunidad al respecto. Y eran los inicios del sello Vertigo, el sello "para lectores adultos" de DC, y de lo que en aquel momento se entendió que debían ser las historietas para ese tipo de lectores...

El caso: cuando a Morrison le plantean hacer algo con el personaje de Kid Eternity, al escocés pareció ocurrírsele que era una buena excusa para meter en un cómic algunas de las cosas que le rondaban por la cabeza en el momento: la magia del caos, el Tarot, el stream of consciousness -acababa de leer, parece, el Ulysses de Joyce-, o lo que él pensó que debía ser un cómic "nihilista" y terrorífico... Y es que aquellos fueron años de experimentación, en los que el cómic norteamericano de las majors -especialmente DC Comics- parecía estar buscando su respaldo en un público no sólo adulto, sino "culto", un público necesitado de coartadas intelectuales para hojear uno de aquellos cuadernitos de colorines que, tradicionalmente, en Norteamérica estaban reservados para niños y jovencitos...

Ahora bien: de un modo que no debió de ser del todo consciente, tengo la impresión de que, en vez de apelar a recursos propios del medio para conseguir ese ansiado reconocimiento de esa difusa "intelligentsia" -algo que habían conseguido muchas décadas antes, por ejemplo, los inmortales Herriman o Windsor McCay, justamente gracias a recursos propios del cómic, un medio que, con su arte, estaban contribuyendo a inventar-, los autores, generalizando, de la "generación Vertigo" parecieron preferir acudir a las vanguardias literarias y a los recursos inventados por éstas, adaptándolas a su escritura... Con bastantes décadas de retraso.

Así, el contrapunto -Aldous Huxley-, el citado stream of consciousness, la escritura automática surrealista, las temáticas de la novela existencialista, el caos dadá, el "reciclaje" y las "mixturas"postmodernistas... Son sólo unos pocos de los elementos exportados, con mayor o menor fortuna, de la literatura a la escritura de comics. En general, de nuevo otra impresión mía, estos "préstamos" alcanzan mayor relevancia cuando el guionista se valió de las particularidades del medio en el que escribía -el cómic- para generar un recurso novedoso. Así, y por dar un ejemplo, los famosos contrapuntos que son casi constantes en Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons utilizan la combinación de imagen y palabra en un modo que la novela, por razones obvias, no pudo hacer, dando como resultado un recurso, si bien inspirado quizá en aquella, ya a otro nivel.

Quizá otro tanto pueda decirse del aspecto gráfico. Así, las influencias de diversos artistas plásticos sobre un dibujante tan significativo e influyente en ese momento como Bill Sienkiewicz (el Duncan Fegredo de este Kid Eternity no podría negar la huella de aquel sobre su propia obra) son en muchos casos bastante obvias, reconocidas por el propio artista y ya señaladas muchas veces. Ahora bien, Sienkiewicz, en sus obras más logradas -estoy pensando especialmente en su monumental Elektra Asesina, de cuyo guión habría que decir algo en sentido opuesto-, utiliza las influencias como "guiños" artísticos, trascendidas en algo que ya no es cuadro o ilustración sino, precisamente, narrativa gráfica, cómic; he aquí, creo, lo que le da su valor.

Pero estoy divagando, y encima de un modo tan general que sólo puede ser falso... Son impresiones a vuelapluma, con las que simplemente quería situarme un poco sobre esta obra, Kid Eternity, tan... peculiar. Alguien me comentaba vía Facebook que lo importante de este cómic está en la visión que Morrison ofrece del infierno; Moore o Gaiman dieron la suya, Morrison no podía ser menos. Bueno, quizá algo de eso hay. En todo caso, lo que me parece a mí es que este cómic resume bastante bien los excesos y las virtudes de aquella época. El comienzo, todo hay que decirlo, es bastante confuso: varias historias entremezcladas, con personajes que aparecen y desaparecen y con los que no se sabe muy bien qué está ocurriendo. Y, poco a poco, la trama se va aclarando hasta resultar, en el fondo, algo bastante sencillo -y que no voy a contarles, obviamente-.

Lo bueno del cómic, independientemente de que lo consiga o no, es, creo, el intento de Morrison de contar una historia en viñetas de una forma original, confusa, como decía, al principio, pero en la que al final todo parece encajar. Hay un montón de referencias sin explicitar la fuente -como debe ser; otra cosa es tratar de tonto al lector, ¿eh, Mr. Gaiman?-, no sólo a teorías mágicas y a toda esa historia de la "magia del caos"... Múltiples perspectivas y modos narrativos, terror y humor -negro, claro-, personajes desquiciados, y una historia bigger than life con un final... ¿abierto? Al final, un cómic pese a lo que pudiera parecer más que entretenido, en el que ciertos momentos casi autoparódicos ayudan a rebajar la carga de pretenciosidad -Morrison es, creo yo, un tipo bastante honrado en este sentido-, y en el que lo que cuenta es aquello de "más vale intentarlo y errar, que no haberlo intentado". Así pues, pese a sus excesos, pese a esa "oscuridad" de la que hoy Morrison es el primero en renegar -sólo hay que leer su All-Star Superman para darse cuenta-, el cómic resulta algo tremendamente valioso, representativo de su época y de su autor, y una especie de puente hacia sus obras más logradas, especialmente de cara a Los Invisibles, la Doom Patrol y The Filth.

Del arte de Duncan Fegredo hay que decir que se integra como pocos con el guión de Morrison, y casi podrían trasladarse, mutatis mutandis, los comentarios sobre el guión hacia el dibujo: excesivo, experimental, algo estrambótico, oscuro, deudor de las vanguardias... Las comparaciones son odiosas, pero por tomar un referente ya citado, prefiero al Sienkiewicz de aquella época dentro de esa línea "vanguardista", pero hay que reconocerle a Fegredo su excelente labor para ilustrar una historia en absoluto sencilla. En la parte negativa, su visión del infierno me parece bastante sosa, aunque no sé hasta qué punto esto puede deberse a las indicaciones de Morrison... En todo caso, un muy buen trabajo, en mi opinión.

¿Conclusión? Por una vez, no creo que la haya. Es un tebeo demasiado personal, demasiado arriesgado -para lo bueno y para lo malo-, así que imagino que dividirá al lector como pocos. Supongo que los incondicionales del Morrison más alocado y experimental lo tendrán entre sus obras de cabecera; en cambio, los que busquen una historia pijamera o fantástica para pasar un rato quizá lo tendrán más difícil. Vale la pena, con todo, echarle un vistazo.

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Para acabar, una de enlaces:

- Kid Eternity en Ergocomics, con unas reflexiones muy interesantes.
- Kid Eternity en la Wikipedia (en inglés), para saber más del personaje y su trayectoria.
-Kid Eternity en Zona Negativa: un artículo excelente, muy completo, de José Torralba, que les recomiendo encarecidamente.

7 comentarios:

Carlos Pujol dijo...

Hola, soy un gran seguidor del trabajo de Morrison, y como tu, pienso que Los Invisibles es su mejor obra, pero no me pidas que te la explique por que no sabría hacerlo.
Con Kid Eternity en cambio no opino igual. Aunque adoro el dibujo de Fegredo no me gustó tanto lo que hizo Morrison. Quizá es por que cuando la leí por primera vez era todavía muy joven y quizá esa impresión todavía influye en nuevas relecturas, no lo se, pero es una de sus obras que menos me han gustado. Auque reconozco que una obra mala de Morrison contiene tantas ideas interesantes que ya merece la pena de leer solo por eso. Te recomiendo, si no la has leído todavía, su serie Zenith, que aunque tiene algún fallo de primerizo, contiene muchas coincidencias con los Invisibles.
Un saludo.

Werewolfie dijo...

Carlos, creo que yo tampoco sabría explicar por qué Los Invisibles me gusta tanto... aunque en el fondo eso importa poco, ¿no crees? ;) Y por si no ha quedado claro en el post, a mí desde luego Kid Eternity me gusta bastante menos... Lo cual no quita que me parezca interesante por varios motivos, y desde luego me parece el tipo de obra que gana en la relectura. La de Zenith me la apunto.

Saludos.

José Torralba dijo...

Muchas gracias por la cita y por el elogio. La introducción de este texto también es una gozada... A mí lo que más me fascina del buen Morrison –y personalmente sí que meto su Kid Eternity en el saco– es su capacidad para generar múltiples lecturas. En mi caso, cada vez que leía esta obra en concreto descubría nuevos detalles a medida que mi bagaje se hacía más amplio... y no hablo de determinadas curiosidades o "easter eggs" por así decirlo; sino de aspectos tan significativos (narrativamente hablando) como el hecho de que Draft signifique barca y Morrison lo integre en el Scrabble mientras hace referencia a un actor. Pasajes enteros que en una primera lectura –o en una poco atenta– no tienen el más mínimo sentido, de repente se revelan poseedores de una aguda arquitectura subterránea.

Por lo demás... el discurso de Morrison aquí no varía del que resulta ser eje central de las mejores piezas de su trayectoria: el caos como necesario motor de cambio y evolución en un universo que, de ceder al orden y a la comodidad, al mantenimiento del statu quo, se aniquilaría a sí mismo. Pero no me extiendo más... Lo dicho: ¡muchas gracias por todo y un cordial saludo!

Werewolfie dijo...

José, muchas gracias a ti por pasarte a comentar. Y por tu artículo, del que mi comentario es, obviamente, deudor. Los elogios se quedan cortos...

Desde luego, ya lo mencionaba más arriba, este Kid Eternity gana con las relecturas, a mí también me lo parece. De todos modos, pensándolo un poco creo que lo que hace que no me apasione tanto como las otras obras que citaba tiene que ver con sus protagonistas... Ni Kid ni ninguno de los otros personajes alcanzan el interés ni el carisma, para mi gusto, que sí tienen Los Invisibles o la Doom Patrol en versión Morrison. Quizá es porque Los Invisibles -y parte de la formación de la Doom Patrol- son creación de Grant, además de que los personajes que él no creó -Robotman, el Jefe- ya eran interesantes de por sí, y en sus manos alcanzan nuevas cotas. El escocés reconocía, creo que tú mismo lo mencionabas, que su versión de Kid Eternity sólo sirvió para que la gente odiase todavía más al personaje... No sé, es sólo una impresión mía.

En todo caso, es cierto que las temáticas e inquietudes recurrentes de Morrison siguen apareciendo por aquí, y que siempre es interesante ir añadiendo facetas del personaje que es Grant a través de sus historias. Así pues, este Kid Eternity sigue siendo, me parece, una lectura más que recomendable para todos aquellos que, como servidora, somos seguidores de este peculiar guionista.

Saludines.

José Torralba dijo...

Es una perspectiva muy interesante la que planteas, aunque personalmente matizaría la reflexión: Morrison hace también muy suyo al Chico... cambia sus orígenes, su forma de comportarse o su mitología, al igual que ya lo hizo –como bien apuntas– con la Doom Patrol o con Buddy Baker. Y sin embargo, efectivamente, Kid Eternity adolece de una considerable falta de carisma. ¿Por qué? Daría para muchas horas de conversación e incluso para un artículo, pero creo que es porque durante buena parte de su trayectoria Morrison entendió las miniseries/maxiseries/oneshots como un vehículo en el que subrayar lo conceptual por encima de los personajes, más que nada por una falta de espacio y tiempo que le obligaba a "optar".

Al contrario que en Animal Man, la Doom Patrol o Los Invisibles, el Morrison de Kid Eternity, Sebastian O, El misterio religioso, Mata a tu novio o Flex Mentallo no cuida bien de sus personajes, no los hace perdurables y se concentra en la idea que quiere transmitir (salvo contados secundarios). Tenemos que llegar a una mini como We3 para encontrar el subrayado en los personajes; y aún así éste llega a base de potenciar la iconicidad y de abandonar la capacidad subtextual (narrativamente We3 es espectacular pero no compleja, y el concepto es de los más simples en las obras de Morrison).

De hecho, la mejor base para esta teoría la presenta su acercamiento a Batman: en Arkham Asylum no presenta una visión del personaje o de sus antagonistas especialmente carismática. No es el Batman de Miller en Año Uno o TDKR... una construcción en la que sin embargo sí se ha embarcado –con mayor o menor fortuna según cada cual– en la actual serie regular.

Werewolfie dijo...

Sí, supongo que tienes razón, bien visto.

Saludos.

Arion dijo...

Como todo trabajo original que escapa de lo previsible, es difícil llegar a un consenso sobre los méritos de Kid Eternity. En todo caso, para alimentar la polémica pueden leer el comentario que escribí sobre la miniserie en mi blog:

www.artbyarion.blogspot.com

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