BATMAN: ¿QUÉ LE SUCEDIÓ AL CRUZADO ENMASCARADO?, de Neil Gaiman y Andy Kubert

Batman - ¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado? - Neil Gaiman - Andy Kubert
Planeta de Agostini Comics recopila en un lujoso tomo en tapa dura esta historia, correspondiente a los originales norteamericanos Batman 686 y Detective Comics 853, Whatever happened to the Caped Crusader? Dos números de dos de las series regulares de Batman, pues... Y así, ¿a qué se debe el honor de publicarlo de este modo, en un tomo, como decíamos, en tapa dura, más grande de lo habitual, y con profusión de extras? (Contiene una introducción de Neil Gaiman, una galería de bocetos y páginas previas a lápiz de Andy Kubert, galería de cubiertas y un epílogo ex profeso nada menos que de David Hernando...) Bueno, la ocasión francamente lo merecía. Vamos a ello.

El caso: ésta historia pretende ser la última historia de Batman. Y no sólo la última, sino la definitiva. Una especie de síntesis de la esencia del personaje a través de las diferentes visiones que ha tenido el mismo a lo largo de su dilatada historia editorial. Un alcanzar el fondo último, la sustancia del personaje y primer motor del mismo, para, a través de un mcguffin particular -Batman "asistiendo" como convidado de piedra a su propio entierro, mientras diferentes personajes relacionados con él dan diferentes versiones de su vida... y de su muerte-, repasar y homenajear a los autores que han dado vida al Cruzado de la Capa, y al mismo personaje que los ha trascendido a todos. ¿Suena grandilocuente? Seguramente es mi culpa. Pero creo que, al menos, la ambición de contar una historia "definitiva" de Batman no es algo que ponga yo, sino que es cosa de Gaiman y Kubert.

Una pista de esto último la encontramos en el mismo título. La referencia está clara, y alude a la ya clásica historia de Alan Moore, Curt Swan, George Perez y Kurt Schaffenberger Superman: ¿Qué le ocurrió al Hombre del Mañana? Las circunstancias de una y otra historia son bien distintas (allí se daba carpetazo al Superman pre-Crisis, en un sentido y vibrante homenaje al personaje y a los autores que lo hicieron grande durante décadas), pero siguen teniendo en común el intento de hacer una especie de repaso a la trayectoria de cada respectivo personaje, no sólo para homenajearlo, sino preparando el futuro del mismo. Esto quizá sea más evidente en el caso de la historia de Superman, pero, si lo que tiene en mente Grant Morrison al idear la trama que  llevó hasta esta historia de Gaiman es cierto, también ha de ser válido para Batman.

En el prólogo de la historia, Gaiman confiesa dos cosas que me parecen relevantes. La primera es que es un gran fan de Batman. Esto se nota en la historia, la cual presupone un conocimiento de la trayectoria del hombre murciélago, y en el trato que reciben tanto Batman como la miríada de personajes pertenecientes al universo de Gotham que aparecen en la trama. La caracterización es en general excelente, y no parece haber ningún personaje "out of character".

La segunda es que Gaiman, como todos sabemos ya a estas alturas, no está por los comics. Dice que no tiene tiempo para ellos, pero vamos, esto lo que significa en realidad es que prefiere dedicarse a su -exitosa- carrera como novelista. No es una opinión, entonces, fuera de lo común considerar que Neil Gaiman tuvo una gran serie -The Sandman- dentro del mundo del cómic, pero que, aparte de alguna que otra historia suelta, el resto de su producción ha sido más cuestionable, cuando no francamente mediocre o incluso mala. A pesar de todo, es obvio que cada incursión puntual en el cómic por parte de Gaiman es esperada con ciertas expectativas... Que no siempre se ven del todo cumplidas, por lo demás. ¿Responde, entonces, este Batman al Gaiman de The Sandman, o más bien al de otros trabajos tal vez más desganados que ha ido firmando estos últimos años?

Pues, y es mi opinión, yo diría que ni una cosa ni la otra. Desde luego, no se le puede acusar de "desganado", porque se nota un auténtico cariño por el personaje y un intento, reitero, de hacer una historia "definitiva" de Batman. Su historia final, nada más y nada menos, y ello en todos los sentidos de "final". Ahora bien, creo que la historia, aunque tal vez muy buena en sí misma, no consigue del todo su objetivo. En parte por su mismo planteamiento, por el referente al que homenajea en su título y que pesa como una losa sobre el mismo. La historia de Gaiman quizá sea una buena historia, incluso una gran historia de Batman; pero pensar siquiera en compararla con la de Moore me parece hacerle un flaco favor a la de Gaiman, y prácticamente un insulto a la de Moore y compañía.

¿La diferencia? En la de Moore hay un talento desbordante, y muchas de las claves que preparan la "revolución" en el género de las mallas que encontraría su clímax en Watchmen, principalmente. Es una historia que realmente marca un antes y un después no sólo en Superman, sino en toda una manera de entender a los superhéroes. En la de Gaiman, en cambio, encuentro una historia hábil, que  sabe apelar al sentimentalismo friki que llevamos dentro, pero que ni aporta nada especialmente revolucionario, ni destila el genio que sí tuvo la historia de Superman con la que es forzoso compararla. Gaiman es un escritor muy inteligente, y domina la técnica de su arte, eso está claro. Pero, al menos en esta historia, la técnica, los recursos narrativos, las pretensiones de la historia, están por encima de lo que una historia así debería aportar según sus propias premisas de partida: una revolución en el personaje, una historia definitiva, genio, sentimiento, arte. De otro modo: los recursos para apelar al sentimentalismo friki que decía antes son demasiado evidentes; los guiños y homenajes poco naturales, incluso forzados, y sin venir demasiado a cuento; la trama,un puro mcguffin a lo "Cuento de Navidad" de Dickens, una especie de cuento de fantasmas que no sé si "pega" demasiado con la esencia de realismo sucio y urbanita de Batman y los habitantes de Gotham... En suma, que no me convence.

Mención aparte merece el dibujo de un esforzado Andy Kubert, que no sólo dibuja con un gran nivel de detalle y atención cuidadosa a todos los elementos de la página, sino que realiza un esfuerzo casi titánico para asimilar estilos ajenos, de nuevo para homenajear a muchos de los grandes artistas que han dejado su imprenta en la mitología de Batman. Ahora bien, aun reconociendo sus virtudes, reconozco que a mí Andy Kubert no me dice gran cosa como dibujante. Le falta, en mi opinión, personalidad, algo que haga su dibujo reconocible, que marque la diferencia. Su estilo es muy comercial, sí, para el tópico de tebeo de mallas; pero esa virtud es quizá también su falta (sólo le falta poner rayitas para ser un clon más de Jim Lee y de tantos artistas del montón que van más o menos bajo su estela). Por otra parte, su estilo no me parece precisamente el más apropiado para la historia: demasiado figurativo y luminoso para una trama más bien oscura y con toques, digamos, místicos.

En resumen: considerada en sí misma, creo que estamos ante una buena, incluso muy buena historia de Batman. En relación a el referente que homenajea en el título, y respecto a su pretensión de ser la historia última y definitiva de Batman, en cambio, creo que hace bastantes aguas. Esperaremos, de todos modos, a que el paso del tiempo nos diga si realmente esta historia marcó un antes y un después en el personaje... O no.

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