BACTERIAS, de Calo

Bacterias, de Calo
Lo primero: me encanta Calo. Sólo había leído un par de álbumes con anterioridad a este Bacterias (Al servicio de las damas y Recluta con alien), pero es que en realidad había bastado con una portada para que me quedase absolutamente prendada del estilo de este autor español. Hace unos meses, con ocasión del Salón de Barcelona, si mal no recuerdo, Planeta de Agostini nos trajo -en su aplaudida y esperanzadora línea Forum, dedicada a los comics de producción propia- este Bacterias, que es el trabajo más largo publicado por el autor hasta la fecha, si no vamos errados. Y desde luego no nos ha decepcionado.

Los que conocieran ya a este autor sabrán que gusta de hacer historias ligeras, en todos los sentidos. Generalmente muy optimistas, algo naifs incluso, y cargadas de un erotismo light y deshinibido muy a tono con el resto. Así, hemos podido leer historietas cortas que, bien se enmarquen en lo costumbrista o jugueteen con el fantástico, resultan siempre bocaditos livianos que se devoran en un momento y dejan una agradable sensación tras su lectura. En Bacterias, en cambio, Calo se pone algo más serio -pero sin pasarse, no crean-, y nos plantea una relación algo conflictiva entre un artista con, ejem, ciertos problemillas con el alcohol, y una madre soltera que debe cuidar, además de su hija, de dos hermanos, uno de los cuales es el más-o-menos típico adolescente problemático. Y hasta aquí podemos leer...

Pese a las algo más de cien páginas del álbum -completado con una galería, comentada por el propio Calo, de bocetos-, la lectura dura un suspiro, pero, como con los tebeos anteriores, me ha dejado más que satisfecha. La mayor parte de la culpa la tiene sin duda el estilo de dibujo de Calo, que, como les decía, fue lo primero que me llamó la atención y, para mi gusto, el mayor valor de este autor. Sé que dirán enseguida que estamos ante un ejemplo más de "línea clara", pero no sé; lo único que veo en común entre clásicos como Hergé o Edgar P. Jacobs -o más modernos más o menos adscritos a esa línea, como nuestra adorada Ana Miralles- son cosas muy superficiales, como el hecho de dibujar los ojos mediante dos simples óvalos. En Calo no hay una ambientación fiel y algo barroca, como en los citados, ni un especial cuidado en los detalles, el vestuario y demás. Sí que hay una limpieza en el trazo y una economía de líneas bastante minimalista, que a mí me recuerdan más, mutatis mutandis, a trabajos como el de Javier Pulido en aquel maravilloso arco de Catwoman titulado "Caer no es fácil", que dibujase bajo guión de Ed Brubaker en su excelente etapa. De todos modos, mejor que sacarle parentescos, me parece más interesante valorar su dibujo por sí mismo, porque, en una palabra, ¡es tan bonito! La sensación se ve reforzada, además, por el coloreado, con tonos absolutamente planos sin degradado alguno, separados por el trazo más bien grueso del entintado en regiones cromáticas estancas. En fin, mejor que explicarlo, es echarle un buen vistazo, cosa a la que les invito.

La edición de Planeta de Agostini, excelente en su relación calidad-precio: 112 páginas en tapa dura por 12,95 euros me parece un precio excelente para un cómic de sus características. Así que pocas excusas encontrarán para no darle una oportunidad a este cómic, y no le pierdan la pista a Calo. Nosotros ya estamos esperando nuevas obras suyas.

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