PIRANHA PRESS, el sello olvidado de DC Comics

Epicuro el sabio de William Messner-Loebs y Sam KiethGregory de Marc HempelFast Forward - Piranha PressWhy I hate Saturn, de Kyle Baker
Algo había cambiado en el panorama del cómic norteamericano de finales de la década de los ochenta. Ya se ha insistido suficientemente en lo que, en ese contexto, supusieron obras como Batman: The Dark Knight y Watchmen, y de hecho ambas fueron algo así como la gran overtura de un auténtico despliegue de obras del más alto nivel, llevadas a cabo tanto por Alan Moore y Frank Miller como por otros autores (Elektra: Asesina, V de Vendetta, Daredevil de Frank Miller, Batman: Año Uno, The Question, Animal Man, etc.) prácticamente a continuación. El cómic de las majors, principalmente DC, pareció volverse de la noche a la mañana "adulto" (podría discutirse mucho sobre esto, pero lo dejaremos aquí), y haber encontrado un nuevo tipo de público con intereses más allá de las fantasías escapistas de personajes más o menos planos vestidos con mallas de colorines (y no, no va con segundas: yo soy la primera defensora de este tipo de tebeos... en general, cuando me parecen imaginativos y honrados, y de la Silver Age en particular, ya saben). DC, pese a su tradicional fama de "conservadora", percibió muy pronto el éxito de este tipo de cómic, y, más adelante, le daría incluso una especie de status aparte y relevancia especial a través del sello Vertigo, que ha permanecido hasta la actualidad con algunas obras de calidad y éxito popular. Pero antes de VertigoDC Comics llevó a cabo una suerte de experimento editorial que, si bien hoy permanece algo olvidado, nos trajo algunos títulos de gran interés: Piranha Press.

Todavía hay que añadir un nuevo factor a la ecuación que vendría a explicar el nacimiento de ese subsello editorial en una reconstrucción a posteriori: el cómic "independiente". Títulos como Cerebus de Dave SimConcrete de Paul Chadwick, Teenage Mutant Ninja Turtles de Kevin Eastman y Peter LairdZot! de Scott McCloud, Rocketeer de Dave Stevens, o Love and Rockets de los Hernández Bros., fueron títulos con un seguimiento más o menos "de culto", llegando en algunos casos al mainstream vía adaptaciones cinematográficas (caso de Rocketeer) e incluso, en el ejemplo de las famosas tortugas ninja, a la creación de una auténtica franquicia.

Así las cosas, en 1989 el editor Mark Nevelow es el encargado de coordinar los títulos que aparecerían bajo el subsello de nuevo cuño Piranha Press, el cual se proponía editar comics "alternativos", con el añadido de que iban a buscarse nombres desconocidos y propuestas todo lo arriesgadas y experimentales que se quisiera. Por si esto no fuera suficientemente osado para una editorial como DC, los derechos de las obras quedarían, frente a lo que suele ser común en la editorial, en manos de los propios autores... Ni que decir tiene que, por algún tipo de conjunción estelar particularmente insólita, la editorial parecía dispuesta a echar la casa por la ventana, sin demasiadas garantías, por lo demás...

Dispuestos a ir poco a poco y con buena letra, desde Piranha Press espaciaron en principio la salida de títulos, sin una periodicidad demasiado rígida, y dependiendo de la calidad que, a ojos del editor, tuvieran las propuestas, dejando el tiempo necesario para su ejecución y para que vieran finalmente la luz. Finalmente, en el verano de 1989 y bajo un logo diseñado por Dean Motter, aparecieron los primeros títulos: Beatiful Histories for Ugly Children, de Dave Louapre y Dan Sweetman, ETC de Tim Conrad y Michael Davis, Sinners de Alec Stevens, y Desert Dreams de Alison Marek. Si les ha sonado siquiera el nombre de alguna de estas obras y/o autores, enhorabuena... Y, lamentablemente, la mayor parte de títulos editados bajo Piranha Press -como por otro lado sus autores- han caído en el más profundo de los olvidos (aunque pueden echar un vistazo a la lista completa aquí).

Por suerte, no es el caso de todos los títulos. Aunque realmente no hay ninguno -quizá con la excepción de Why I Hate Saturn, de Kyle Baker- que haya recibido la unanimidad del aplauso de la crítica y/o un volumen de ventas considerable, sí que hay un puñado de obras que merecen una reivindicación seria. Por supuesto, la citada obra de Kyle Baker, considerada por un sector de la crítica a día de hoy la mejor de su autor -y tratándose de Kyle Baker, esto no tiene poco mérito-, pero me parecen también más que interesantes: el personalísimo Gregory de Marc Hempel -que Planeta de Agostini Comics tuvo el mérito de rescatar de su sueño de los justos hace unos años, y que les recomiendo encarecidamente-, la antología Fast Forward -muy irregular, pero contiene alguna que otra joyita como Un vaso de agua, de Grant Morrison y Dave McKeanEdiciones Zinco editó en su día un par de prestigios con la serie-, y Epicuro el Sabio, de William Messner-Loebs y el gran Sam Kieth, que precisamente Norma Comics acaba de recuperar en un bonito -y caro- recopilatorio, después de que Zinco sacara el material en dos tomos en rústica más la historieta en blanco y negro incluída en la citada Fast Forward (aquí, Avance rápido).

Piranha Press terminaría su andadura en el año 1993, con los números 2 a 4 del citado Gregory de Marc Hempel. El balance final del "experimento" editorial dependerá del punto de vista. ¿Éxito o fracaso? Pues según se mire. En todo caso, podría decirse que Piranha Press le pasó el testigo del cómic "alternativo y/o adulto" a Vertigo (que aparece justamente en 1993, cuando cierra Piranha Press, aunque la génesis del otro subsello fue algo menos artificial y la consecuencia de un desarrollo previo en series y autores ya más o menos consolidados, frente a la génesis "de laboratorio" de la que partió Piranha), por un lado, y a Paradox Press, por el otro, pero sus historias son otras y deberán ser contadas en otro momento. En fin, nos queda ese pequeño puñado de obras (a las que aún podría añadirse, en cierto modo, el Stuck Rubber Baby de Howard Cruse, que empezó a gestarse bajo Piranha pero que, debido a lo que tardó en realizarse, salió con el sello ya fenecido y bajo su sucesor Paradox Press) que no carecen de interés y que ya han pasado a la historia, con mayúsculas o sin ellas, del cómic.

3 comentarios:

FHNavarro dijo...

De la lista de autores me suenan, conozco, a Tim Conrad y a Alec Stevens. Conrad fue entintador eventual de Barry Smith en sus últimas obras para Savage Sword of Conan, y brilló con luz propia adaptando el Almuric de R.E. Howard en las páginas de Epic Illustrated. Lo último que vi de Alec Stevens fue un número de Sandman.

De Piraña yo recomiendo, además de las series que mencionas, "Score" del eficiente Gerard Jones y del magnifico y olvidado dibujante, Mark Badger.

Por cierto, lobita, no se olvide de otro desaparecido sello de DC, Helix (http://en.wikipedia.org/wiki/Helix_%28comics%29)

Un saludo

PAblo dijo...

Buen artículo, wolfie.

Quizás Piranha Press fuese un poco demasiado alternativa para lo que estaba acostumbrado el comprador habitual de DC y con Vertigo dieron con la fórmula mágica para aunar calidad y comercialidad.

Impacientes Saludos.

Werewolfie dijo...

FHNavarro, tomamos nota de todo.

PAblo, gracias. De todos modos, tengo la impresión de que con Piranha Press buscaban más bien un tipo de lector diferente al típico de DC, quizá llegar a librerías generalistas y demás. Como iniciativa no deja de ser interesante, y el éxito o fracaso de este tipo de experimentos siempre deja a posteriori materiales para el análisis...

Saludos a ambos.

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