LOS NÁUFRAGOS DEL TIEMPO vol. 1, de Jean-Claude Forest y Paul Gillon

Los náufragos del tiempo, de Jean-Claude Forest y Paul GillonLo confieso: cuando se anunció, en el avance de novedades de Glénat correspondientes a este mes, que iba a publicarse Los náufragos del tiempo de Jean-Claude Forest y Paul Gillon, no supe si alegrarme o asustarme. El cómic en sí, es más que sabido, está considerado como uno de los grandes clásicos de la BD de ciencia-ficción, y suele mencionarse junto con piezas maestras como Valerian. Y, personalmente, me encanta Jean-Claude Forest, en especial su obra como autor completo y sus deliciosas heroínas Barbarella y, sobre todo, Hypocrite. Forest es capaz de amalgamar una exquisita estética pop junto con un sentido del humor realmente particular, por no hablar de sus imaginativos juegos de lenguaje y su fértil imaginación para lo fantástico, entrando en terrenos que, por abreviar, llamaremos surrealista-dadaístas.

Ahora bien, el otro lado de la fórmula es la que me falla. De Paul Gillon había leído maravillas, y hará cosa de un año conseguí de saldo los dos álbumes de la edición castellana de La superviviente (Toutain), esperando descubrir a un autor de los considerados clásicos. Y, amiguitos, la decepción fue mayúscula. El dibujo, muy realista, me pareció terriblemente frío y poco imaginativo, aunque por ahí pase. Lo que me chafó fue el guión, uno de los más lamentables que he leído últimamente. Como no quiero hacer leña del árbol caído, lo dejaré ahí.

Así pues, entiendan mis reservas. Los cuatro primeros álbumes de la saga Los náufragos del tiempo están escritos por Jean-Claude Forest -en principio, ya que Gillon también aparece acreditado en este aspecto-, pero los seis restantes hasta completar los diez de que consta la serie pertenecen a Paul Gillon, que hace las veces de autor completo. Y leyendo páginas en francés que hablan del cómic parece haber quórum en considerar que el nivel de la serie desciende considerablemente precisamente a partir del momento en el que Forest deja el título. No crean que esto me extraña.

Hay más cosas ya a priori en contra del cómic, que he descubierto con la lectura. La primera es que, tal y como nos anuncia la introducción del tomo español, escrita por el propio Jean-Claude Forest, éste no dejó la serie en manos de su compañero por puro altruísmo, sino que ciertas diferencias a nivel creativo (y quizá de otro tipo) desembocaron en una auténtica batalla entre ambos. Es de suponer que ganó Gillon, pues fue el que continuó la serie... Pero el asunto anuncia un mal rollo de fondo que hace intuir que bien puede ser que se note en algún momento de la saga.

La segunda es el propio modo en el que se publicó originalmente el cómic, al menos en estas dos primeras entregas. Por lo visto, lo hizo en el periódico francés France-Soir, y parece que el ritmo debía de ser de una plancha por entrega... Cosa que se nota en algunas reiteraciones y en el peculiar ritmo que tiene la serie en estos primeros compases.

Resumiendo: Jean-Claude Forest no es sólo, en mi opinión, uno de los más reivindicables y reivindicados autores de la BD francesa de la época de la eclosión del cómic "adulto", sino, en vista de sus obras leídas, también uno de mis favoritos. Y, desde luego, en nuestro país no es que esté el mercado inundado de reediciones de sus obras precisamente, con lo que deberíamos felicitar a Glénat por lanzarse con el rescate de una de sus obras consideradas punteras y, claramente, una de las más populares. Ahora bien, teniendo en cuenta que Glénat ha escogido editar la serie en álbumes dobles (con dos entregas de la edición original por tomo), con lo que la cosa se quedará en cinco "integrales", ahora sólo debo pensar si hacerme tan sólo con los dos primeros, los que firma Forest, o bien continuar la serie hasta el final para conocer, al menos, el devenir y desenlace de la historia, aun a sabiendas de que el guión de Paul Gillon amenaza de insufrible. Veremos.

Entrando en el cómic en sí, pues oigan, me ha gustado, pero que mucho, mucho. Estamos ante una saga de ciencia-ficción que toma como escenario el Sistema Solar al completo unos mil años en el futuro. Los protagonistas son, hasta ahora, un peculiar triángulo amoroso, un anciano sabio y un tipo con la cabeza de metal que hace las veces de bufón, con lo que tenemos un esquema más bien poco original pero que da mucho juego. Ahora bien, más allá de las interrelaciones entre personajes, el punto fuerte del cómic es su sentido de la fantasía y la aventura, ya que los cambios de escenario, la aparición de nuevos elementos y personajes, amenazas y situaciones límite, se suceden sin apenas momentos de respiro, haciendo que la lectura sea tan frenética como adictiva. Forest se mueve bien a gusto en el ambiente que ha creado, lanzando conceptos a cuál más extravagante uno detrás del otro, siempre rozando el absurdo y dejando caer píldoras humorísticas que dan cuenta de su citado sentido del humor... y de la ironía. De hecho, ese tipo de momentos de pulsión humorística tienen la virtud de descargar algunos elementos pseudotrascendentes de la trama que claman a gritos su relativización para que no se les permita tomarse demasiado en serio a sí mismos. En este aspecto -como en otros- el amigo Forest estuvo, como siempre, brillante... Y hay que decir que, según parece, éste fue uno de los elementos de fricción entre los creadores del cómic, ya que Gillon, más pedante y con muchas más ínfulas a nivel creativo, hubiese querido evitar esos sanos momentos en los que Forest parece reírse de sí mismo y de su obra.

A Paul Gillon, sin embargo, hay que reconocerle sus méritos en estas dos primeras entregas de la serie. Su dibujo es muuuy clásico dentro del cómic "realista" (ay, qué etiqueta tan peligrosa), es nítido y detallado, la ambientación está muy cuidada y se nota el mimo que puso en todas y cada una de las planchas, jugando -aunque sin estridencias ni experimentos- con la composición, el número y la distribución de las viñetas. Se le podrá achacar -y yo no discutiré- que su narrativa es a veces muy mejorable, por ejemplo en algunas transiciones o elipsis, pero en general la obra tiene un aspecto formidable y su lectura es cómoda y fluída a nivel visual. Otro punto para Gillon es que, pese a lo mal que han envejecido muchas obras de ciencia-ficción de la época a nivel de vestuario, ambientación, diseños y demás, este Los náufragos del tiempo ha aguantado perfectamente en este aspecto, gracias en buena medida, diría yo, a la sobriedad y cierta tendencia al minimalismo o, al menos, a no recargar de ornamentos pseudofuturistas el dibujo.

Sobre el color, a cargo de Hubert (sí, el de Miss Pas Touche, editado por Planeta con el título La virgen del burdel)... Pues dudo que sea el original, ya que tiene toda la pinta de ser infográfico. Ahora bien, hay que decir que la labor de remasterizado y/o recoloreado ha sido, creo yo, bastante buena, ya que se ha decidido aplicar colores planos con degradados mínimos y sin esos molestos brillitos de Photoshop que suelen tapar el arte original. A mí me ha recordado, en este aspecto, al color aplicado por Val Staples en Criminal de Ed Brubaker y Sean Phillips. Si por casualidad alguno de ustedes conserva alguno de los álbumes originales de la serie, podrán comentarnos si se ha respetado más o menos el "espíritu original" del coloreado, al menos.

Terminamos con una mención al formato. Glénat, que últimamente ha publicado unos cuantos integrales al "estilo Planeta" -o sea, en tamaño más-o-menos comic-book, o sea, reducido-, ha optado en esta ocasión por respetar el tamaño álbum, con lo que el dibujo de Gillon puede ser apreciado a gusto y sin pérdida de definición. Por supuesto, incluye tapa dura, el lomo está cosido y pegado, y la calidad de papel -satinado, aunque lo suficientemente mate como para que no se produzcan reflejos molestos- y reproducción son francamente excelentes. Una edición lujosa, pues, y realmente a la altura de una obra como la que nos ocupa. Además, se incluyen dos textos sobre la obra, uno, el citado de Jean-Claude Forest, y otro de nada menos que Roland Topor, uno de los compinches del grupo pánico de Arrabal y Jodorowski. Por poner algún pero, echamos en falta las cubiertas originales de los álbumes que, misteriosamente, no se incluyen, y no por falta de espacio...

Así pues, 112 páginas de pura ciencia-ficción aventurera e imaginativa, con personajes tópicos pero funcionales y acción y fantasía en estado puro. Un cómic clásico, entretenido y hermosamente dibujado que, aun con las reservas que hemos ido dejando caer, no debería faltar en la tebeoteca de cualquier buen aficionado a la BD y al cómic de CF-Fantasía en general. Además, en una edición francamente excelente y a un precio que, debo reconocerlo, me parece más que razonable para un producto de estas características y visto cómo está el panorama. En suma: no se lo pierdan.

6 comentarios:

Álvaro Pons dijo...

Uno de los clásicos indiscutibles de la ciencia ficción europea. Es cierto que la serie baja mucho sin Forest, pero no se desploma, es un lento decaer hasta un último álbum donde ya decididamente claudicamos. Pero es el último. Eso sí, a años luz de la insoportable La superviviente...

Werewolfie dijo...

Me alegra leer eso, Álvaro: mejor un "no está tan mal" a que directamente sea "un truño como un puño". Ahora, si el final es tan chungo... En fin, será cuestión de seguir leyendo y, pase lo que pase, siempre nos quedarán estos primeros álbumes, que son maravillosos...

(Y también me alegro de ver que no soy la única que piensa que La superviviente es un...)

Tony Ruiz dijo...

Anda, Werewolfie... Yo también tenía las mismas reservas que tú con este álbum y estaba esperando a echarle un vistazo concienzudo en la librería antes de decidirme si comprarlo o no. Me quedo más tranquilo tras leer en tu estupenda reseña que el contenido lo merece y me plantearé más en serio su compra. El tamaño álbum de todos modos me está suponiendo últimamente algunos problemas (no tengo mucho sitio donde encajarlo en la actualidad y ya suelo hacer malabarismos para encajar otros series en álbum que ando siguiendo... si hubiera salido en formato reducido ya tendría mucho más claro el hacerme con el) y, ahora no lo recuerdo exactamente, pero el precio me pareció que era algo elevado cuando leí los avances (¿25 euros podría ser?) pero, lo dicho, me planteará más en serio su compra leído lo leído, que la Sci-Fi europea me tira mucho...

Werewolfie dijo...

Tony, para mí vale muy mucho la pena, pero aviso de que algo psicotrópico sí que es, aparte de los "peros" que he ido apuntando arriba. En todo caso, si no quieres hacerte con toda la serie (serán cinco tomos españoles para los diez de la ed. original), yo me haría al menos con los dos primeros, que tendrán las cuatro entregas en las que colaboró Jean-Claude Forest. Y no es tan caro, son 19,95 por 112 páginas en formato álbum y tapa dura no me parece que esté nada mal...

Xelo dijo...

Uff, el color de esta edición le da mil vueltas al tomo editado por Eurocomic ya hace unos cuántos años. Es el único que tengo (no se si editaron más) y espero ahora poder seguir y terminar con esos "Náufragos..."
Y es cierto esos fallos en las transiciones y elipsis, pero digo yo, que al menos en esta obra Forest, como guionista, tendrá también algo de responsabilidad ¿no?
A no ser que trabajara en plan Stan Lee... :)

Werewolfie dijo...

Xelo, gracias por la visita y el comentario. Me alegra ver que, por una vez, alguien aprueba un recoloreado de un álbum más o menos "clásico" de la BD. ;) Y no sé si lo de las transiciones y elipsis será responsabilidad de Forest, de Gillon o de ambos a la vez, pero tengo la tendencia a pensar que, en última instancia, el responsable de la narración visual es el dibujante. No sé si trabajarían en plan Stan Lee, pero me da que no sería rollo EC (con las viñetas y los textos ya incluídos en el guión), así que supongo que Gillon debió poder intercalar alguna que otra viñeta "de transición" en algunas escenas. Pero bueno, estoy haciendo un poco de cómic-ficción, a saber cómo fue el asunto... :P

Saludines.

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