VUELO RASANTE, de Pejac

Hay comics que merecen un punto y aparte.

Pejac, autor del que no teníamos noticia alguna, se estrena con este tebeo primorosamente editado, norma de la casa, por Viaje a Bizancio. Un tebeo mudo que, sin embargo, tiene mucho que contar...

Siete historias entrelazadas, con personajes recurrentes y un hilo conductor: el vuelo rasante de una bandada de pájaros, que guían, inadvertidamente, cada uno de los cuadros. Siete pequeñas historias que forman otros tantos apólogos, pero no de fácil moraleja: el autor se cuida de no cerrar ninguna vía a la imaginación del lector, sugiriendo tránsitos de un modo exquisitamente sutil, mediante una concatenación de escenas que, si bien se sigue sin complicaciones pese a la ausencia de diálogos, forma una estructura en la que la suma de las partes excede su todo, en la que cada fragmento remite a los demás, facetas reflejadas y reflejantes que multiplican los sentidos más allá de su inmediatez. La urbe y la naturaleza, el crimen y la culpa, el hedonismo vitalista y el empuje del deseo codicioso, el sueño y la vigilia, el nomadismo y la necesidad del lugar estable... Dualidades que se salvan de caer en lo maniqueo gracias, como decimos, al cuidadoso tratamiento formal, a la capacidad de sugestión artística, a la apelación simultánea a los dos hemisferios cerebrales.

Gráficamente es una obra de una belleza inapelable. Sobre unos leves trazos de la mina se superponen aguadas grisáceas y, aquí y allí, masas de colores básicos, rojos, verdes, amarillos. Nos atreveremos a decir que casi parece un ejercicio de estilo sobre la iluminación, aplicando constantemente focos de luz cambiantes, ora sobre espacios cerrados, casi herméticos, ora sobre exteriores, amplitudes, plagados de estorbos a los haces de luz que luchan por deshacer las sombras. Por lo demás, el uso de las perspectivas y ángulos, la composición de las viñetas, la narrativa, en suma, los elementos técnicos, son francamente impresionantes, herramientas necesarias para conducir el contenido... Necesarias, pero no suficientes: hay sin duda algo más, ese punto de genio que cruza el límite de la profesionalidad y nos introduce de lleno en el arte.

Busquen, pues, por su librería esta magnífica carta de presentación de Pejac, un nombre que seguro volverá a sonar. Encuentren un cómic cuyas páginas pasarán en más de una ocasión, buscando los detalles, los paralelismos, las metáforas, las claves que se les pasaron la vez anterior y que cada relectura les irá alumbrando. Y déjense conducir y maravillar por el vuelo de sus aves.

Punto y aparte.

1 comentario:

Christine dijo...
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