RENEGADES: EN LOS ALBORES DE LA TEMPESTAD, de Mariano de la Torre

Si de buenas a primeras nos dicen que un autor español casi desconocido ha escrito y dibujado un cómic de aventuras y ciencia-ficción y que ha tenido el valor de crear su propia editorial y autoeditárselo, probablemente no podamos menos que dejar asomar la sonrisita irónica y esperarnos lo peor. Esto es, un productillo más o menos amateur, fruto más del entusiasmo que del realismo, y algo que, de conseguir distribución, terminará en los cajones de saldos de las librerías, mientras su(s) perpetrador(es) recibe(n) su consiguiente baño de humildad y regresa(n) al anonimato del que quizá no debió (debieron) haber salido.

Bueno, pues si es eso lo que esperan de este RENEGADES: EN LOS ALBORES DE LA TEMPESTAD, pues esperen a recibir un chasco. Para empezar, su valiente autor -creador, guionista, dibujante y editor- es un profesor con años de experiencia a sus espaldas en la Joso, y ha trabajado ya en el mundo del cómic, para editoriales como Semic, Devil's Due o Planeta de Agostini. Un profesional, pues, con todas las de la ley... aunque con las dificultades comunes a todos los artistas que tratan de introducirse en tan complicado -y restringido- mercado como es el del cómic. Por otra parte, el título que ahora edita Mariano es el fruto de varios años de ideas, bocetos y, sobre todo, trabajo y perfeccionamiento profesional, recogido finalmente en esta primera -de muchas, esperemos- entrega. Y, en tercer lugar, frente a otros comics "de autor", autopublicados o publicados en editoriales más o menos pequeñas, Mariano ha decidido huir del "gafapastismo" y los subgéneros tipo slice of life y demás -a los que se les puede endosar un dibujo feísta y esquemático, lo cual suele significar, a efectos prácticos, rapidez y escaso esfuerzo en la ejecución-, y ha creado una serie que se mira sin complejos en el cómic mainstream norteamericano, recogiendo mucho de su estilo temático y narrativo, pero haciendo al tiempo una obra tremendamente personal. Vamos a esto.

Desde un primer momento, sabemos que estamos claramente ante un tebeo que tiene una sola pretensión: entretener. Y no, no es ésta una cosa fácil, como sabrán los que lean mucho tebeo, por ejemplo, del mainstream yanqui. Así que no es poco lo que se nos ofrece: una historieta de aventuras, fantaciencia y acción, con un reparto de personajes coral y una trama suficientemente compleja como para resultar adictiva, pero tan sencilla como para no hacernos un lío leyendo el tebeo. La narración es tremendamente hábil en este sentido, mostrando la información justa para no saturar, pero dando a entender toda la complejidad del trasfondo. Los personajes resultan creíbles, y Mariano los retrata a la perfección con un par de pinceladas y diálogos rápidos e ingeniosos. Lo mejor, pues, de tradiciones que van de Indiana Jones y Star Wars a Dreadstar y Atari Force -por tomar referentes más o menos clásicos- está aquí, con frescura, con desparpajo... y con una enorme sonrisa en el rostro al terminar la lectura.

Mariano es, por otra parte, un consumado narrador en imágenes, y por aquí sólo caben elogios. El dibujo tiene un sabor, de nuevo, clásico, en el mejor de los sentidos. No hay líneas superfluas, pero tampoco racaneo en la ambientación y los fondos; elementos limpios, nitidez gráfica, composiciones coherentes de la viñeta, todo está pensado para contar la historia más que para exhibir al dibujante, con lo cual Mariano demuestra, por si no estuviéramos suficientemente convencidos, su enorme profesionalidad y lo bien que entiende el medio. No les faltaba razón, pues, a colegas suyos como el gran José María Beroy -otro cuyas virtudes casan a la perfección con lo dicho arriba- a la hora de llamarnos la atención sobre Mariano de la Torre.

Un consejo, pues: cómprense este cómic. Sería un crimen que tebeos muchísimo más mediocres superasen en ventas a esta pequeña joya del entretenimiento, avalados tan sólo por lealtades del frikismo trasnochado. Nuestros Renegades tienen el derecho de seguir con sus aventuras, y Mariano de contárnoslas. Vamos, que estoy deseando saber qué pasa a continuación. Léanlo, pues, y díganme si no les pasa lo mismo.

Más info en la web de Mariano de la Torre.

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