WATER BABY, de Ross Campbell

Después de la excelente impresión dejada por el único cómic publicado en nuestro país de Ross Cambell, la excelente Wet Moon -cuyo segundo tomo ha aparecido recientemente por aquí, cortesía de Norma Editorial, y que en Estados Unidos va por el cuarto... y sí, los cuatro andan por mis estanterías-, he ido más o menos atenta al Previews para conseguir más títulos escritos y dibujados por este autor (gracias al amigo Jaume de Gotham Comics Mallorca). Cosa en parte no muy difícil, ya que, además de un cómic autoeditado, tan sólo pueden conseguirse, si no me fallan las cuentas, los citados cuatro tomos de Wet Moon, la estupendísima historia de zombis (otro día les hablo de ella, pero avanzo que es más que recomendable) The Abandoned, y el título que hoy les comento, Water Baby.

Este título es su primer tebeo para una editorial "grande" -The Abandoned apareció en Tokyopop, y Wet Moon lo hace en Oni Press- como es DC Comics, concretamente en el hoy desaparecido subsello editorial Minx. La idea detrás de este título era el de editar tebeos destinados, en principio, a mujeres adolescentes y jóvenes, seguramente pensando en el público lector de shojo manga y similares, a los que se pretendería rebasar cuota de mercado... o algo así. Curiosamente, Tokyopop ya venía haciendo esto desde hacía tiempo, y el caso precisamente de The Abandoned es un ejemplo de lo dicho; DC seguramente tendría a esta editorial en mente, ya que no sólo "copia" el formato yanqui-manga de aquella -tomitos en rústica más pequeños de lo habitual- para su línea Minx, sino que incluso se trae a alguno de sus autores para la nueva línea -obviamente, de nuevo Ross Campbell-. El caso es que el "experimento" parece no haber dado los resultados esperados, ya que la línea editorial al parecer se halla actualmente cancelada.

Pese a ello, algún título de interés nos ha dejado, y este Water Baby es un buen ejemplo. Quien haya leído Wet Moon no encontrará demasiadas diferencias de estilo en este Water Baby: de nuevo, un mundo de adolescentes rednecks, que llevan piercings, ropa desgarrada, pelo rapado y demás, a los que se nos muestra constantemente en sus actos biológicos más íntimos: en la taza del wáter, en la ducha, mirándose las lorzas, las encías o lo que sea ante el espejo... Y que hablan en el argot, simple pero lleno de consignas, propio de la edad.

Ross Campbell repite esta temática, este ambiente en todas las obras que ha escrito y que yo he leído, al menos. De hecho, la diferencia entre este Water Baby y, por ejemplo, Wet Moon estaría básicamente en que esta última es una obra más coral, con un elenco de personajes mucho más amplio, cosa que permite su planteamiento serializado frente a la autoconclusividad de Water Baby. Así, ésta tiene apenas tres personajes protagonistas, dos chicas y un chico y, partiendo de la pérdida de la pierna de una de ellas debido a la mordedura de un tiburón, la historia comenzará con la difícil convivencia entre los tres personajes en casa de la chica mutilada para pasar a una peripecia automovilística, a lanzarse a la carretera e imprimir a la narración un tono de road-movie algo singular.

La historia mezcla los episidios "reales" con secuencias oníricas, en forma de los sueños que la joven que tuvo el encontronazo con el escualo tiene recurrentemente, y que tienen, cómo no, a tiburones como leit motif. Esto le permite a Campbell el realizar secuencias de tono fantástico que contrapuntean las secuencias más de "slice of life" que forman el grueso de la narración, y que presentan un fresco que no carece de interés de lo que puede ser la forma de vida de un determinado tipo de adolescente yanqui en su contexto.

El dibujo de Campbell no sufre tampoco variación respecto del visto en Wet Moon: muy detallista en la ambientación, el vestuario de los personajes y todo y cada uno de los elementos de la viñeta (podemos distinguir a qué corresponde cada pedazito de basura que va acumulándose por la casa donde habitan los protagonistas, por ejemplo), los rostros de los personajes están dibujados, sin embargo, en un estilo algo más cartoon, lo cual les brinda una expresividad de agradecer entre tanto fotorrealismo.

En suma, estamos ante un tomito que no decepcionará a quien le haya gustado Wet Moon, y cuyo único defecto -o virtud, según se vea-, es la reiteración sin demasiadas variaciones en lo que parecen ser las obsesiones temáticas y estilísticas de Campbell, donde incluso los personajes parecen repetirse, variando apenas su nombre y su fisonomía. En todo caso, el tomo es baratito y seguro que por alguna de las tiendas de venta de comics por internet todavía lo pueden conseguir. Espero que estas líneas les hayan ayudado, al menos, a saber a qué atenerse.

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