EL SHOW DE COWBOY WALLY, de Kyle Baker

El Show de Cowboy Wally, de Kyle Baker
Recuperamos hoy el comentario de esta obra, publicada hace ya un tiempo por Planeta, y que es en realidad el primer cómic relevante como autor completo de Kyle Baker. Éste ha declarado, en alguna entrevista, que no tenía muy claro hacia dónde iba en esta historia, y que se limitaba a acumular chistes de una página -pensaba venderla a un periódico-, pero el resultado tiene una cierta unidad. El hilo conductor es el protagonista del título, el inenarrable Cowboy Wally, un tipo obeso, caradura, cateto y ludópata, entre otras propiedades que podrían considerarse indeseables. En cuatro capítulos, que forman parte de un documental ficticio sobre su vida, seguimos el recorrido de este sujeto, toda una estrella mediática, desde su primer programa televisivo como presentador hasta el presente, el cual lo muestra como consagrada superestrella multimedia -actor, productor, director, presentador, etc.- En realidad, el surrealista Cowboy Wally le sirve de excusa a Baker para realizar una sátira nada concesiva de los media norteamericanos, poblados según esta pintura de chabacanería, mediocridad, escatología, y, en general, toda clase de insultos a la inteligencia del espectador. De paso, los fariseos criterios morales con los que supuestamente se autorregulan las comunicaciones audiovisuales también reciben su consabido palo, en alguno de los episodios más divertidos del cómic.

Más allá de sus intenciones por este lado, la obra me ha resultado tremendamente divertida de leer, con algunos diálogos y situaciones hilarantes, con personajes impagables -además del inefable Wally, tenemos a tipos como el presentador de programas infantiles y pederasta Al Space, al guionista y actor hipocondríaco y neurótico Lenny Walsh, a la actriz feminista y fan de Wally Linda Mason y, en fin, a toda una caterva de secundarios a cual más delirante-, con una narrativa clara y fluida y un grafismo, parte fotorrealista parte caricaturesco, bastante apropiado. Destacaría en particular el woodyalleniano episodio que transcribe el film ficticio “Arenas de sangre”, una divertida parodia de la identidad masculina, entre otras cosas, y el episodio final, un talk show con Wally de conductor e invitados a cual más desquiciado y que es, me parece, un prodigio de ritmo e ingeniosidad en los diálogos. También tiene, todo hay que decirlo, algunos momentos que no me parece que terminen de funcionar, pero bueno, es una obra primeriza, según su autor mismo reconoce, y las circunstancias de su realización tal vez no ayudaron demasiado. En todo caso, el balance final es, en mi opinión, francamente positivo.

Ante una obra de este tipo, suele repetirse una advertencia: el humor es algo muy personal, y si un tipo de humor te hace gracia, estupendo, pero si no, te puede llegar a repatear. Con lo que ante un cómic como este Cowboy Wally, muy probablemente, no cabrán medias tintas. Si entras en su juego, te lo vas a pasar en grande, pero si no, es bien probable que no pases de la primera historia. En todo caso, convendría darle una oportunidad, si es que en su día se les pasó. El premio a conseguir bien merece un pequeño riesgo.

2 comentarios:

Álvaro Pons dijo...

Un tebeo genial!

Werewolfie dijo...

A mí también me lo parece. :) Si es que Kyle Baker, cuando quiere...

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