Tebeos licántropos 3: LA LEGIÓN DE MONSTRUOS, de varios autores

La legión de los monstruos Marvel

Reconozco que esperaba este tebeo con cierta expectación, ya que entre las historietas de monstruos de la Marvel setentera hay algunas de mis favoritas de la época, y una tiene cierto aprecio por los personajes. El Drácula de Wolfman y Colan; el Werewolf by night dibujado por autores como Tom  Sutton, Gil Kane y, sobre todo, Mike Ploog; la Satana diseñada por Esteban Maroto; el Hombre cosa de Steve Gerber, de donde nacería el inefable Pato Howard (¿la mejor serie Marvel de los setenta?); el serial de la Bestia, con grandes como, nuevamente, Ploog y Sutton en el arte; incluso Lilith, ese remedo de Vampirella (remedo a su vez de Barbarella, y que viva el refrito POP!) tiene algunas historias más que memorables. Todos esos personajes y sus aventuras en la década que va del flower power al punk tienen entonces para mí un  encanto más que notable, siendo por lo demás como soy muy aficionada al fantástico y el terror, incluyendo su versión algo casposilla, como es el caso.

Pues bien, una vez leído el tebeo que devuelve a la palestra a los semiolvidados freaky-monsters marvelitas  tan sólo puedo decir que, sin sentirme del todo decepcionada, tampoco es que me haya quedado dando saltitos. O sea, que un poco ni frío ni calor. Pero vayamos por partes.

Lo primero: el tomo contiene ni más ni menos que ocho historietas, protagonizadas respectivamente por otros tantos marvel monsters. Es de justicia reconocer que las escasas 14 páginas o así de las que consta cada historia no dan para mucho, y menos a día de hoy, con tanta descompresión y tal. Así pues, el "retorno" de los monstruicos no deja de ser algo más o menos anecdótico, en tanto no hay posibilidad de desarrollo alguno, tan sólo breves retazos de historietas que buscan, por lo general, dar algún golpe de efecto y cerrar la trama, y poco más. O sea, si esto hubiera estado destinado a tener continuidad, quizá los planteamientos podrían haber tenido otro tipo de ambiciones e ir abriendo posibilidades a los personajes, pero así lo único que queda es algo con más bien poca sustancia e inexistente ambición.

Luego hay que tener en cuenta que cada historieta está realizada por un equipo creativo distinto, con lo que los resultados, como no podría ser de otro modo, son más bien irregulares. Nadie duda de la profesionalidad de todos los implicados, pero está claro que los talentos son más bien dispares, por no decir las preferencias que tenemos cada uno de los lectores. Entre los guionistas, me quedo con las historietas de Mike Carey y Robin Furth, que si no son para echar cohetes, dan el pego. Y de dibujantes, pues con Michael Gaydos y... bueno, con Michael Gaydos.

Resumiendo: un tomito con sabor a revista setentera, de aquellas de historieta shocking y más bien poco desarrollo de personajes y acontecimientos. Algo que estaría bien que tuviese continuidad, pero a ser posible con un planteamiento que diese un poquito más de cancha a guionistas y dibujantes para poder contar sus historias. Estos personajes, creo yo, se lo merecen.

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