LAS ENSEÑANZAS DE MR. NATURAL: ILUMINACIONES, de Robert Crumb

Las enseñanzas de Mr. Natural: Iluminaciones, de Robert Crumb
La Cúpula nos traía recientemente este lujoso tomo, el cual recopila un buen puñado de historietas protagonizadas por uno de los personajes más conocidos de Robert Crumb, Mr. Natural. Espero que no me pregunten qué parte de esas historietas es inédita (ya sabrán que hay tres tomos en la colección "Obras completas" de Crumb dedicados al personaje) y cuál no... Si hay algún entendedor entre el público, se agradecerán aclaraciones sobre la cronología y la repartición del material entre lo ya publicado.

A estas alturas parece que no es necesario presentar a Robert Crumb, auténtico clásico viviente y, según algunos, el máximo exponente del cómic (o comix) underground norteamericano. De todos modos, quizá queden por ahí despistados que no lo hayan leído, así que les contaré algo, para que se hagan una idea.

En primer lugar, Robert Crumb se ha hecho famoso, entre otras cosas, por su falta de pelos en la lengua a la hora de crear historietas sobre los aspectos más íntimos de su vida privada, sus obsesiones, sus ideas y, sobre todo, su sexualidad. Este Mr. Natural no es ninguna excepción, y da la impresión de que Crumb se desdobla en sus personajes, retratando facetas de sí mismo alternativamente en el propio Mr. Natural o en sus patéticos discípulos, principalmente Flakey Font. Así, por una parte tenemos al anciano Mr. Natural del título, suerte de gurú ambivalente que, si bien por una parte parece tener ciertas cualidades místicas "auténticas", por la otra resulta muchas veces tremendamente prosaico, confuso y hasta embaucador... Una mezcla de espíritu elevado y materialista víctima de las debilidades de la carne, o sea, un personaje 100% Crumb. Y por la otra parte, compartiendo protagonismo en muchas de las historias, tenemos a Flakey Font, padre de familia que, éste sí, es un neurótico tremendo, obseso sexual y alfeñique más o menos penoso que, pese a los continuos desplantes y chascos, sigue buscando "iluminación" a manos de Mr. Natural. Mención aparte merece el personaje de la Diablesa, mujer fatal, ctónica, terrenal y salvaje, que traerá de cabeza -incluso sin ella- tanto a Mr. Natural como, sobre todo, a Flakey Font.

El tomo, como decíamos, incluye un buen puñado de historietas de longitud variable, realizadas en momentos muy diferentes (ya podrían haber añadido en el tomo un índice con la cronología y fuente de cada una de ellas, caramba), y que van desde el mero chiste slapstick hasta la pseudorreflexión metafísica, a veces salpimentadas con fuertes dosis del peculiar erotismo crumbiano (erotismo muy sui generis, vale, pero llamémosle así). Lo bueno de las historietas de Crumb es que, pese a parecer casi siempre variaciones sobre los mismos temas (las obsesiones crumbianas), y por pedestres que sean algunas de ellas en lectura superficial, resultan entretenidas, imaginativas y los giros más o menos inesperados son una constante. Este libro es una caja de sorpresas, y antes de pasar cada página podemos preguntarnos con qué nueva locura va a sorprendernos Crumb. Por lo demás, la sinceridad con la que se transparenta inevitablemente el autor en las viñetas es casi desarmante, y las fuertes dosis de cinismo y derrotismo, paradójicamente, no lo convierten en absoluto en un cómic deprimente, más bien lo contrario.

Por lo que hace al dibujo, Crumb es, qué duda cabe, un auténtico maestro del arte secuencial. Siguiendo la mejor tradición del cartoon norteamericano, sus dibujos transmiten una expresividad casi increíble, y su narrativa es tan perfecta que casi nos hace creer que no es un cómic, en tanto que sucesión de viñetas estáticas, lo que estamos leyendo, sino una auténtica película de dibujos animados. Independientemente del interés que puedan tener para el lector sus temáticas, lo que es impepinable es que estamos ante uno de los autores que mejor ha sabido aprovechar las posibilidades "clásicas" del medio para conferir dinamismo y expresividad a sus páginas; hay que quitarse el sombrero ante Mr. Crumb.

Ahora una nota sobre la edición. Aquí toca una de cal y una de arena, en mi modesta opinión. La edición "física" es intachable, de acuerdo: tapa dura con lomo redondeado, cosido con hilo, papel mate de alto gramaje, buena calidad de impresión... Además, el diseño de la cubierta, lomo y contracubierta merece una especial felicitación, ya que consideramos que está logradísimo. Ahora bien, ya hemos comentado que echamos a faltar un índice que nos explicara, como poco, el año de publicación de cada una de las historietas y el lugar donde fueron publicadas originalmente, datos que quizá podríamos encontrar en otro lugar, pero que ya nos obliga a hacer la busca y captura de una información que, teniendo en cuenta lo extensa y desperdigada que está la obra de Crumb, quizá no sea tan sencilla. No estaría de más, tal vez, que en un futuro tomo de sus obras completas La Cúpula incluyera una especie de checklist con la información de todo el material que llevan publicado; más de un coleccionista y aficionado agradecería los datos.

En resumen: un tebeo que no podrá faltar en las estanterías de los aficionados del autor, y una buena obra para introducirse en el universo crumbiano para todos los demás. Desde luego, autores como Dan Clowes, Joe Matt, Jeffrey Brown y tantos otros no podrían entenderse sin la sombra de Robert Crumb.

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