ISHANTI, BAILARINA SAGRADA 1: "Las lágrimas de Isis", de Crisse y Besson

Ishanti de Crisse y BessonCrisse es un autor con una trayectoria ya extensa, y que ha firmado títulos que han llegado a hacerse muy populares allende los Pirineos (como La espada de cristal, Atalanta, Kookaburra, Luuna o Cañari, esta última también publicada por Rossell, todos ellos vistos por estos lares). Sin embargo, confieso que es el primer tebeo que leo guionizado y dibujado por este autor belga, y debo decir que ha supuesto una agradable sorpresa.

Lo primero que llama la atención, por supuesto, es el dibujo. Crisse usa un estilo algo caricaturesco, muy bonito visualmente, muy dinámico y con aire de serie de animación, pero plagado de detalles y cuidadísimo en todos los aspectos. Dado que la historia tiene lugar en el Antiguo Egipto, hay que destacar la maravillosa ambientación y decorados de los que Crisse ha sabido dotar al tebeo, consiguiendo que viajemos a aquella época y lugar como por arte de magia... Magia que, por lo demás, el tebeo rezuma. Y tratándose de un dibujo de este tipo, lo menos que podíamos esperar es que la narrativa fuera dinámica, fluída y comprensible, cosas todas ellas que se cumplen con creces.

Yendo ahora a por la trama, se trata de una historieta de aventuras, magia y mitología ambientada en el Antiguo Egipto, como decíamos, y no falta detalle. La protagonista, la Ishanti del título, es una de las bailarinas sagradas del templo de Ishtar, y los personajes abarcan desde el típico felino-mascota humorística hasta a las propias divinidades del panteón egipcio, pasando por un malvado visir, un jovenzuelo humilde y alocado enamorado de Ishanti, una sacerdotisa-pantera, un extraño caballero de una orden hermética... y muchos más. Crisse construye un mosaico de personajes y situaciones clásico de las historietas de aventuras exóticas, con sus héroes y sus villanos, sus intrigas y misterios, su acción y sus toques de humor; un cóctel para nada original pero, les aseguro, muy, pero que muy entretenido. Algo sin duda de agradecer en el tebeo es su honradez, su falta de pretensiones: todos los elementos están muy bien colocados para conseguir que pasemos un agradable tiempo de lectura, apoyados por el eficaz y precioso dibujo que adorna las viñetas. Una BD de aventuras "de las de toda la vida", vaya, resuelta con una profesionalidad y savoir faire envidiables.

El color merece capítulo aparte, ya que está aplicado mediante infografía, lleno de brillitos, degradados y efectismos varios, cosa que encanta a unos y a otros no tanto. Personalmente creo que se adecúa bastante bien al tebeo, aumenta el nivel de detalle del dibujo y su "resolución", además de que no resulta chirriante ni sobrecargado, como a veces ocurre. Me gustaría ver a Crisse en blanco y negro, con colores planos o, por ejemplo, con acuarelas, para poder juzgar qué tratamiento permite disfrutar más del dibujo, pero ya les digo que mi impresión no es en absoluto negativa.

Sobre la edición de Rossell, pues modélica: cartoné tamaño álbum, cosa que permite apreciar el dibujo en toda su magnitud, y con un papel satinado (lo ideal para el tipo de color que usa, creo yo) de alto gramaje, el formato no puede resultar más adecuado. Y la ausencia de errores, junto a detallitos como la tipografía empleada o el hecho de ser una edición numerada nos dan la medida del cuidado y el mimo puestos en una edición, como les digo, ejemplar.

En fin, si a ustedes, como a mí, se les pasó en su día, les recomendaría que rebusquen por las estanterías de su librería favorita y le echen un buen vistazo. Una lectura agradable, entretenida, excelentemente dibujada y con una edición de auténtico lujo; ¿qué más se puede pedir?

No hay comentarios:

Archivo del blog