OMAC, de Jack Kirby

Omac de Jack Kirby
Planeta de Agostini editó hace una temporada este tomo en su línea de clásicos DC (a tamaño reducido y en b/n), recopilando los 8 números que "el Rey" hizo de esta serie de su creación entre 1974 y 1975. Kirby edita, escribe y dibuja, mientras que las tintas corren a cargo de D. Bruce Berry (núms. 2-7) y Mike Royer (1 y 8). Hay que decir que la historia tiene un final truncado debido a su prematura cancelación, además de que la calidad de la reproducción no es siempre todo lo buena que sería de desear.

La serie apareció en un momento en el que los títulos del Cuarto Mundo habían sido cancelados debido a las bajas ventas, a pesar de lo cual Kirby parecía dispuesto a seguir intentando crear colecciones de éxito en DC. En OMAC, al menos según mi impresión, Kirby parece algo más contenido que en sus series del Cuarto Mundo, y las historias son más lineales y menos apabullantes; tal vez consideró que un tipo de narración más clásico triunfaría allí donde el desborde de imaginación de sus series anteriores había fracasado. Tenemos un protagonista central, el OMAC del título, y dos conceptos claves que tienen continuidad hasta el final de los números escritos por Kirby: el satélite espacial que provee sus poderes al protagonista, y la Agencia para la Paz Global, la organización que está detrás de OMAC. Los enemigos a los que se enfrenta son seres humanos malvados, como Mister Big, el Mariscal Kafka, Fancy Freddy Sparga y el doctor Skuba; todos ellos algo faltos de carisma, en mi opinión.

Y es que ese es el problema que tiene para mí este tebeo: Kirby es genial cuando se desata, cuando deja que sus delirios cienciaficcioneros absurdos e infantiloides campen a sus anchas, en un paroxismo de low brow fantástico y ultrapop. En cambio en este tebeo se le nota algo atado, más comedido a la hora de introducir "nuevos" conceptos uno detrás del otro y sin solución de continuidad. El resultado final contiene, por supuesto, muchos de los elementos que me han hecho apreciar las historias de Kirby -comenzando por su peculiarísimo modo de dibujar, y sobre el que no abundaré-, pero lo que gana en coherencia lo pierde en capacidad de asombro.

Con todo, Kirby es Kirby y siempre merece echarle un vistazo. Tal vez no sea su mejor obra, pero mantiene muchos de los rasgos que han hecho a su autor merecedor del apelativo de "el Rey de los comics".

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