NOISE, de Tsutomu Nihei

Noise, de Tsutomu NiheiEs el primer manga que leo de este autor; debo decir que, pese a que ya había leído algunas cosas sobre él y, en parte, sabía más o menos a qué atenerme, ha conseguido sorprenderme...

Lo primero que llama la atención, sin duda, es la ambientación del cómic. Nihei tiene formación, al parecer, en arquitectura, y ésta se deja notar en los intrincados diseños de sus decorados. Encontramos pasillos y túneles que parecen no tener principio ni fin, edificios cuya altura parece incalculable, estancias hipertecnificadas repletas de cables, tubos, pantallas, contrastando con otras que sólo parecen acumular podredumbre y objetos inservibles. Los ángulos de cámara elegidos por Nihei terminan en puntos de fuga oscuros y sin final; ninguna perspectiva, por amplia que sea, es capaz de ofrecer una visión completa de aquello que se esté mirando. Todo parece colosal, inmenso, pero también plagado de kippel, de erosión y decadencia.Los personajes, en cambio, son altamente delgados y estilizados, a veces casi una mera bruma que se confunde entre el fondo. La mezcla entre biología y tecnología de la que suelen hacer gala remite a los tópicos de la Nueva Carne y, particularmente, a los universos biotecnológicos pesadillescos de H. R. Giger.

A todo esto contribuye el singular estilo de dibujo de Nihei. Que es un magnífico ilustrador puede comprobarse en las portadas de sus mangas, amén de en las preciosas páginas a color que incluye este volumen. Sin embargo, los interiores parecen estar dibujados de un modo terriblemente apresurado, con un entintado que parece conjugar la línea gruesa y la mancha del pincel con profusos rayados de rotring o plumilla. Las escenas sosegadas, con planos silenciosos en las que los personajes se pasean por los impresionantes decorados que imagina el autor, se alternan con otras en las que prima la acción más trepidante. Las líneas cinéticas, la ausencia casi total de diálogos y las enormes viñetas aceleran el ritmo de lectura, de tal modo que éste tan sólo se ve interrumpido por uno de los "defectos" que he visto suele achacarse a este autor: su confusa narrativa. Hay momentos en los que difícilmente podemos distinguir qué demonios está ocurriendo, y, cuando se asienta el polvo y regresa la tranquilidad, tan sólo podemos intentar adivinar cuál ha sido el resultado de la lucha por quién sigue en pie.

Por lo demás, esto es coherente con el críptico desarrollo argumental, suficientemente oscuro para que el lector tenga que poner mucho de su parte si quiere "entender" de qué va la historia... o para que pueda interpretarla a su propio modo. Así, este manga frustrará las expectativas de aquel lector que espere una historieta meramente de acción y entretenimiento.

En la superficie, éste es un tebeo -uno más- de temática ciberpunk, de ciencia-ficción y acción desbordante. Pero sus peculiaridades lo convierten en algo más -o en algo menos, según se mire-: en un tebeo con una fuerte impronta personal, en una obra que trasciende el mero objeto de consumo para exigir algo más al lector, una implicación en la obra, en sus silencios, sus laberintos, sus elipsis imposibles, sus planos que apuntan al infinito, su mirada caótica y poco complaciente.

Es, en suma, un tebeo que frustrará a más de un lector que espere un mero seinen de acción y que, en cambio, tal vez atraiga la mirada de lectores con otro tipo de inquietudes. En todo caso, antes de atreverse a entrar en el universo de Blame!, bien puede merecer la pena echar un vistazo a este tomo. En el caso de que se decidan a viajar por el universo de Nihei, les deseo suerte.

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