NODAME CANTABILE, de Tomoko Ninomiya.

Nodame Cantabile de Tomoko NinomiyaNorma Editorial nos trae, como una de sus novedades destacadas para el Salón del Manga, esta nueva serie de la mangaka Tomoko Ninomiya, Nodame Cantabile, serie abierta que lleva 20 tomos publicados en Japón. De la autora habíamos podido leer por aquí la delirante Vidas etílicas, uno de los mangas más divertidos, bizarros y descacharrantes que he tenido entre las manos... Así que tenía curiosidad por ver cómo se las arreglaba Ninomiya en una serie larga, comercial y con una temática que, a priori, trae ciertas dudas sobre el interés de su desarrollo... Vayamos por partes.

Primero solventaremos el tema del dibujo. Dudo mucho que, en general, la gente se compre el tomito por este aspecto: muy sencillito, muy funcional y poco original, es, diríamos, un estilo típico de shojo, y no da ni frío ni calor. Cumple con lo suyo, que es contar la historia, y usa los típicos recursos del manga a la hora de dar a entender las emociones de los personajes, de dibujar fondos, de meter onomatopeyas... En fin, que si su librero les permite retirar el retractilado y hojear un poquito se harán una idea en seguida de lo que les digo.

Y la trama es lo que me planteaba dudas... La historia tiene lugar en un conservatorio de música, y los protagonistas son, hasta el momento, todos ellos estudiantes o profesores de dicho conservatorio. La música clásica, entonces, ocupa un lugar preferente en la ambientación, incluyendo citas a obras clásicas de autores como Beethoven o Mozart. Pues bien, los tebeos que he leído hasta la fecha que intentaban "integrar" la música con las viñetas me han parecido, por lo general, condenados de antemano al fracaso; ver cómo alguien "interpreta" bajo el silencio del papel, esa falta de transmisión de lo que en teoría es importante en la escena, el sonido... Pues, sorprendentemente, Ninomiya consigue que al menos yo "escuche" la música, o, por lo menos, capte el sentido de la interpretación, lo que sienten sus personajes al ejecutarla. Si algo tiene el manga es su impresionante capacidad, a partir de recursos comunes y, de vez en cuando, alguna innovación, para representar en viñetas prácticamente cualquier cosa, cualquier tipo de historia, de ambientación, de contexto histórico... Y miren por dónde, hasta la música encuentra su lugar.

Pero lo realmente interesante del tebeo, salvado el "escollo" de la temática, es, por supuesto, su carácter de comedia alocada, con el puntillo bizarro que ya le vimos a Ninomiya en la citada Vidas etílicas... y sí, aquí los personajes también cogen alguna que otra cogorza. Los ingredientes vuelven a ser tópicos, centrados en el enredo amoroso y el contraste entre los personajes (el serio y metódico Chiaki frente a la trastocada y caótica Nodame), y los ecos llevan a clásicos de la comedia de situación como la maravillosa Breakfast at Tifanny's de Truman Capote.

En fin, leída esta primera entrega puedo sacar algunas conclusiones. Primero, es un manga realmente divertido -confieso haberme reído a carcajada limpia, nada de medias sonrisitas cómplices, en más de un momento-, con unos personajes muy interesantes y con una trama que mantiene el interés, sin decaer en ningún momento. Segundo, que no se me ocurre cómo Ninomiya puede llevar ya 20 tomos contando la historia -pero vale, en esto los nipones también son unos maestros- Y tercero, que aunque el dibujo sea un tanto mediocre, tampoco espanta y cumple a la perfección con lo que tiene que hacer, que es contar la historia de forma expresiva y comprensible. Un tebeo, entonces, más que recomendable para pasar un buen rato y, si comparten sentido del humor, echar unas risas.

Por último, destacar la edición de Norma, correctísima en formato y que incluye además, como regalitos, una chapa y un par de postales. Eso sí, la chapa me ha dejado la sobrecubierta para el arrastre... Como si al tebeo le faltara caos.

4 comentarios:

PAblo dijo...

¡Cuánta razón tienes em tu comentario sobre lo difícil que es transponer la música a viñetas!

Me vienen a bote pronto sólo dos o tres que lo hayan conseguido y básicamente porque la música no era el tema central del cómic sino un elemento más de la ambientación.

En principio, este manga no me atrae demasiado -menos si además se trata de una colección larga- pero me llama la atención lo que comentas sobre la otra obra de la autora "Vidas Etilicas" así que quizás investigue por ese lado.

Impacientes Saludos.

Bochones dijo...

A mi el Red Rocket 7 de Mike Alldred que tiene temática musiquera me encanta, y el ambiente grunge de ODIO guitarrea perfectamente.

Werewolfie dijo...

PAblo, algún tebeo hay que consigue "integrar" la música entre las viñetas, alguno... Mi favorito en este sentido es el exquisito "Klezmer" de Joann Sfar... Si alguien podía conseguirlo, está claro que tenía que ser mi querido Sfar... Claro que leerlo con "banda sonora" de fondo ayuda lo suyo. ;) Sobre el "Vidas etílicas", aviso que es una bizarrada del quince, y la gente que conozco que lo ha leído se divide entre los que lo aman y los que lo odian... El humor, es lo que tiene, si te hace gracia te encanta, pero si no...

Bochones, mira tú por dónde que, encantándome como me encanta Mike Allred, no he leído el Red Rocket 7... En parte, por mis prejuicios sobre los tebeos "musicales". Ahora me pones en un aprieto... Tendré que leerlo. Y el "Odio" es otra de mis asignaturas pendientes... ars longa, vita brevis. Ains.

Bochones dijo...

Coñe, es verdad Klezmer es una maravilla muy musical.
Por otro lado me encantaria tener pendiente la asignatura de ODIO.

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