LIKE L'IL INNISINT CHILL RINS THEY PLAY TOGGEDA-THEM TWO

Krazy Kat, Ignatz Mouse y Ofissa Pup, por Herriman

UNA INTRODUCCIÓN AL UNIVERSO DE KRAZY KAT, DE HERRIMAN


Hacia 1910, el artista George Joseph Herriman (1880-1944) se encontraba desarrollando una comic-strip para uno de los diarios del poderoso magnate de la prensa neoyorquina, William Randolph Hearst (1), el "Evening Journal" de Nueva York. El título de esa tira era The Dingbat Family, aunque se transformaría con el tiempo en The Family Upstairs. Además de la tira principal, Herriman añadió una sub-tira ("topper") en la parte inferior, que tenía como protagonistas a un gato y un ratón. El 28 de octubre de 1913 la sub-tira se independizó como comic-strip, ya con el título "Krazy Kat", y el 23 de abril de 1916, como sunday (página dominical) en blanco y negro; más adelante, la tira pasó a ser en color (1935), y tuvo continuidad hasta la muerte de Herriman en 1944. Frente a lo que era habitual en la época, Hearst se negó a que siguiera publicándose con otros autores haciéndose cargo de la creación de Herriman.

Herriman nació en Nueva Orleans, aunque en 1900 se trasladó a Nueva York en busca de trabajo como dibujante. A partir de este periodo fue trasladándose de esa ciudad a Los Ángeles, y consiguió diferentes trabajos en periódicos bien realizando diferentes tiras de prensa, bien como ilustrador. Así, aunque su tira más recordada es sin duda Krazy Kat, no fue ni mucho menos la única de sus creaciones (los títulos de las mismas se encuentran en este enlace). Sí fue, sin embargo, a la que dedicó más tiempo, no sin ciertas dificultades: en efecto, la tira parecía no calar entre sus lectores potenciales, y tan sólo el interés personal de Hearst en la continuidad de la obra de Herriman permitió su prolongada existencia. El papel del excéntrico magnate fue, de este modo, fundamental, y actuó como un auténtico mecenas respecto a Herriman, al que ofreció un contrato vitalicio y absoluta libertad creativa para desarrollar su obra.

Pese al rechazo más o menos generalizado del público lector de prensa, Krazy Kat tuvo desde un primer momento grandes admiradores y defensores en la figura de artistas e intelectuales de renombre, hecho que ha continuado hasta día de hoy. Entre estos pueden mencionarse los nombres del poeta E. E. Cummings, (que escribió un prólogo a la primera edición en formato libro de la obra), el cineasta Frank Capra, "Pablo Picasso, Charlie Chaplin, Gertrude Stein, Walt Disney, F. Scott Fitzgerald, James Joyce, Ernest Hemingway, Kristen Hersh (de la banda "Throwing Music", cuya canción "The Key" fue inspirada por la tira), H. L. Mencken, Umberto Eco, Frank Capra, y Jack Kerouac" (2). Su influencia y reconocimiento se trasladan además a otros autores de cómic, entre los que pueden destacarse a Charles M. Schultz, Bill Watterson, Art Spiegelman (que lo homenajeó en Sin la sombra de las torres), Chris Ware (encargado de las portadas y diseños de la edición de Fantagraphics de la serie), Will Eisner, Jules Feiffer o el español Alfons Figueras (3).

La serie plantea una estructura en apariencia sencilla, que actúa al modo de tema musical al que se aplican sucesivas variaciones. De este modo, existen tres personajes principales, todos ellos animales antropomórficos: Krazy Kat, un felino andrógino (4) enamorado perdidamente del ratón Ignatz, y el Ofissa Pup, un perro policía. Las historias giran alrededor de la obsesión personal de cada uno de ellos: Kat, su amor desmedido e incondicional por el ratón; éste, conseguir arrojar un ladrillo a la cabeza del felino; y el Ofissa Pup, encerrar en la prisión al ratón y conseguir el amor -no correspondido- de Kat. Se forma así un peculiar triángulo amoroso alrededor del que giran la mayoría de las historietas, enmarcadas en Coconino County (5), un paraje desértico que es algo más que un mero escenario de la acción.

Más allá de la excusa argumental, la tira tiene no pocos elementos de interés. Para empezar, Herriman es por derecho propio uno de los grandes pioneros e innovadores en el medio tebeístico, y si por algo destaca es por la abundancia, originalidad e imaginación de sus recursos formales y estilísticos. Pese a su estilo de dibujo sencillo y algo tosco, sus planchas destilan auténtico genio en su composición, en el tratamiento de los fondos (que, lejos de ser estáticos, mutan constantemente, incluso sin cambiar de plano), en la narrativa y, muy particularmente, en el curioso uso del lenguaje con el que Herriman da voz a sus personajes (y que convierten en tarea poco menos que imposible su traducción a otras lenguas), entre otros muchos recursos.

Por lo avanzado en su época del lenguaje visual, narrativo y verbal del que hacía gala la serie, han sido no pocos los comentaristas de la tira los que han querido ver en ella precedentes de y/o paralelismos con ciertos movimientos de la vanguardia artística del siglo XX. Así, Oscar Masotta puede afirmar: "En Krazy Kat, genial mezcla de sociología y metafísica, no hay ángulo que no llame a la admiración incondicional (...) El dibujo de Herriman hace pensar en los modernos pintores italianos 'metafísicos', en las 'naturalezas muertas' de Morandi: los objetos realies, un cerco, un puente, una vela, una botella, recuerdan sólo vagamente sus formas normales, para revelar su aislamiento, alistarse unos junto a otros, monolíticos, lamidos por raras sombras o por una luz que los deforma y los simplifica, testigos de una sociedad inmoral que ignora el poder del dinero y su origen, la historia y la conciencia" (6). Y Javier Coma: "El surrealismo visual se extendía (...) al tema y los diálogos, recabando el aplauso de los intelectuales y del propietario Hearst" (7).

Tal y como nos advierte Álvaro Pons (8), no es ésta, sin duda, una tira apta para todos sus posibles lectores: compleja, reiterativa, singular y bastante extraña, no es de extrañar el rechazo que, ya en su día, tuvo en buena parte de sus lectores en la prensa. Pero esas mismas cualidades deben ser también las que explican la fascinación que intelectuales y artistas a lo largo de las décadas subsiguientes han manifestado por la tira. Personalmente comparto esa fascinación, aunque reconozco que no la descubrí adecuadamente hasta que tuve ocasión de leerla en su versión original. Como ya se ha dicho, uno de sus grandes alicientes es el peculiar uso del lenguaje de Herriman, con giros enrevesados, juegos de palabras, expresiones de otras lenguas o transliteradas de argots inverosímiles, y una cadencia y musicalidad que resultan francamente impresionantes en una obra de este tipo, que trasciende ampliamente su apariencia de tira humorística con funny animals.

Concluyo con una valoración personal e intransferible. Si bien los aficionados al cómic somos a veces demasiado condescendientes a la hora de aplicar la etiqueta "obra maestra", pocos casos habrá donde esto pueda hacerse, en mi opinión, con mayor justicia. De hecho, estaría por afirmar que si podemos llamar "arte" al cómic, éste debe ser uno de los mejores ejemplos a esgrimir para poder hacerlo. Y además, y no debe ser casualidad, esto se produce desde la más aparente simplicidad, humildad y falta de pretensiones -tema y variaciones, dibujo tosco, género humorístico, medio periodístico y directo a la "masa lectora"...- Y es desde esas premisas donde se alumbra una obra auténticamente genial, que ha trascendido a su autor y ha ejercido una considerable influencia sobre las generaciones posteriores al mismo. Obra de culto u obra maestra, lo que queda claro es que es de conocimiento prácticamente ineludible para todos aquellos verdaderos aficionados al cómic, independientemente de que resulte o no de su agrado, y más aún, para todos aquellos que estén dispuestos a apreciar una muestra auténticamente relevante de uno de los medios artísticos a los que más ha costado encontrar su hueco en la así llamada highbrow: el cómic. Quedan todos invitados, de este modo, a visitar Coconino County. Les aseguro que, como mínimo, la experiencia será irrepetible.

Krazy Kat and Ignatz Mouse at the Circus (1916).

(1) Todo un personaje en sí mismo, que sirvió como inspiración para el célebre Ciudadano Kane de Orson Welles.
(2) http://www.krazy.com/coconino.htm
(3) Nombres extraídos de las diversas fuentes consultadas. La referencia a Figueras se encuentra en http://es.wikipedia.org/wiki/Krazy_Kat

(4) Al parecer, el cineasta Frank Capra, admirador de la tira, le preguntó en cierta ocasión a Herriman sobre el sexo del personaje, y éste contestó: "something like a sprite, an elf. They have no sex. So that Kat can't be a he or a she. The Kat's a spirit — a pixie — free to butt into anything" (fuente de la cita: http://en.wikipedia.org/wiki/Krazy_Kat).
(5) El nombre corresponde a un lugar real, situado al norte de Arizona, en los Estados Unidos.

(6) Oscar Masotta, La historieta en el mundo moderno. Buenos Aires 1970, pp. 28 y 31.
(7) Javier Coma, Los comics. Un arte del siglo XX. Barcelona: Guadarrama 1978, p. 59.
(8) "Por qué me gusta Krazy Kat" en La Cárcel de Papel: http://www.lacarceldepapel.com/index.php/2006/11/29/por-que-me-gusta-krazy-kat
  • Bibliografía y enlaces consultados.
- VV. A.A. Historia de los comics, vol. I. Los clásicos norteamericanos. Barcelona: Toutain Editor 1982.
- Coma, Javier. Los comics. Un arte del siglo XX. Barcelona: Guadarrama 1978.
- Masotta, Oscar. La historieta en el mundo moderno. Buenos Aires 1970.
- Krazy Kat en Wikipedia en español: http://es.wikipedia.org/wiki/Krazy_Kat
- George Herriman en Wikipedia en español: http://es.wikipedia.org/wiki/George_Herriman
- Krazy Kat en Wikipedia en inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/Krazy_Kat
- Coconino County: http://www.krazy.com
- Álvaro Pons: "Por qué me gusta Krazy Kat" en La Cárcel de Papel: http://www.lacarceldepapel.com/index.php/2006/11/29/por-que-me-gusta-krazy-kat
- Antonio Marín: "Krazy Kat de George Herriman(1913-1944)" en Bibliópolis: http://www.bibliopolis.org/umbrales/umbr0053.htm
- Elisabeth Crocker: "Some Say it With A Brick": George Herriman's Krazy Kat" en http://www2.iath.virginia.edu/crocker/

Dedicado, con cariño, admiración y gratitud, a Álvaro Pons (y a Jaume, que me regaló los dos tomos que tengo en pitinglish).

6 comentarios:

PAblo dijo...

Excelente post, Sra. Golfa ;-D

Más allá de todo lo que tan bien comenta, yo quiero extender el agradecimiento a Hearst quien mantuvo la tira a capa y espada en sus diarios a pesar que no era del gusto popular simplemente porque a él sí le gustaba.

Es cierto que es una obra que no le gusta a todo el mundo. De hecho, reconociéndole sus méritos, no es de mis lecturas favoritas pero si se le da la oportunidad resulta hipnótica y fascinante y toda una demostración que en el mundo del comic está casi todo ya inventado.

Impacientes Saludos.

el tio berni dijo...

Bonito artículo, sí señora.

Una de las cosas que más me gustan de Krazy kat es la cantidad de interpretaciones que permite, desde aquellas de índole sexual hasta las que hablan de la relación entre etnias. Supongo que por eso (además de por el lenguaje de Herriman) es por lo que se menciona tan a menudo la poesía cuando se describe esta serie.

Álvaro Pons dijo...

My heart belongs to my Krazy...

Zan'k'iu, very-very much!
:)

(Y, en efecto, yo soy de los que piensan que Krazy es poesía pura. Es la primera integración total de texto e imagen en un continuo musico-visual...)

Jaume dijo...

¿Y a mi no me dedicas nada, que te regale los dos tomos que tienes en pitinglish? Ay, este werewolfie ;)

Perse/Werewolfie dijo...

¡Actualizado! Hale, ya estás dedicado. ;)

El profesor Gafapasta dijo...

Estupenda y compacta síntesis de Krazy ayer y hoy. La idea central en que Herriman explica a Capra la naturaleza sexualmente ambigua de Krazy la he visto más bellamente descrita en la Historia de los Comics, aunque en traducción. En concreto, la puedes ver reproducida aquí:

http://ricardovigueras.blogspot.com/2004/09/palabras-de-george-herriman.html

Un saludote.

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