BATMAN: STRANGE APPARITIONS, de Steve Englehart, Marshall Rogers y Terry Austin


No hace mucho tiempo que me hice con este tomo, un TPB yanqui que recopila, básicamente, la clásica y aclamada etapa de Steve Englehart, Marshall Rogers y Terry Austin en Detective Comics. Y, en adelanto de lo que seguirá, mereció la pena; hay que decir que ciertos tebeos considerados hoy en día “clásicos” resultan, en ocasiones, algo frustrantes, probablemente porque los lectores nos creamos expectativas poco realistas o tal vez porque sus planteamientos puedan resultarnos caducos, ingenuos, reaccionarios… No ha sido éste el caso, y puedo decir que he disfrutado plenamente de su lectura, pareciéndome un tebeo muy entretenido, con un Batman brillante, un elenco de villanos y personajes secundarios más que acertado y un dibujo que hay que destacar.

Comencemos por echar un vistazo un poco más detallado al contenido del tomo:

-En primer lugar, por lo que hace al formato: es un recopilatorio en tapa blanda, con 176 páginas en color. Incluye los números de la edición original de Detective Comics 469-476 y 478-479 (mayo 1977 a septiembre-octubre 1978).

-Los equipos artísticos se configuran del siguiente modo: guiones de Steve Englehart (469-476) y Len Wein (478-479); dibujo de Walt Simonson (469-470, con tintas de Al Milgrom), y Marshall Rogers en el resto de episodios, entintado por Terry Austin (471-476) y Dick Giordano (478-479).

Y, ¿qué podemos encontrar? Primero, en los números dibujados por Simonson, un enfrentamiento contra un villano algo freaky, un tal “Dr. Phosphorus”… La historia no es lo más brillante del tomo, pero no deja de ser mínimamente entretenida. El dibujo resulta algo tosco, especialmente en comparación con lo que seguirá, pero aceptable. El espectáculo empieza en el primer episodio dibujado por el equipo Rogers/Austin, con diferentes tramas comenzándose a enredar y diferentes villanos amenazando al murciélago enmascarado: el mafioso Rupert Thorne, el enigmático Hugo Strange, los clásicos Pingüino, Deadshot y Joker… Tal vez una de las historias más recordadas sea el enfrentamiento con este último en “The laughing fish”, donde Rogers y Austin visualizan un Joker “definitivo”, en uno de sus enfrentamientos con Batman más enrevesados y desquiciantes que se recuerdan.

Por lo que hace al resto de secundarios, aparecen en algún momento, como no podía ser de otro modo, Alfred, el comisario Gordon y Robin, con el que Batman hace equipo en su enfrentamiento con el Pingüino. Mención aparte para la mítica Silver St. Cloud, interés romántico de Bruce Wayne cuya relación irá evolucionando a lo largo de los números… y hasta aquí puedo contar.

Los dos últimos episodios, con guión de Len Wein, narran un enfrentamiento con Clayface; tal vez lo más reseñable sea la labor de Rogers, entintado aquí por Dick Giordano, aunque la historia tampoco es despreciable.

Terminaremos destacando el arte de Marshall Rogers y Terry Austin, que valorizaría por sí solo, en mi opinión, el tebeo. Rogers tiene un trazo naturalista, estilizado y detallista, con una narrativa tan limpia y comprensible como vibrante y espectacular, cuando así es requerido. Sin duda, las virtudes de este dibujante son llevadas al máximo de sus posibilidades por la extraordinaria labor de Terry Austin, uno de los mejores entintadores de su época. La limpieza y resolución extremas del trazo y la variedad y dimensionalidad de las texturas (conseguidas a base de combinaciones de tramas mecánicas y manuales, contornos siempre nítidos, masas de negro excelentemente contrastadas…) convierten la contemplación del tebeo en un auténtico placer para la vista, destacando algunas imágenes (como la presentación del Joker o la splash page final del último episodio guionizado por Englehart, por ejemplo) que quedan grabadas en la retina. Dicho sea de paso, este mismo equipo artístico protagonizaría, al lado de un inspiradísimo Roger Stern, una etapa tal vez no suficientemente valorada -el personaje nunca ha conseguido, pese a la calidad de muchas de sus etapas, excesiva popularidad-, pero que considero absolutamente imprescindible en Doctor Strange.

En suma, un tebeo al que el apelativo de “clásico” hace entera justicia, uniendo una trama bien hilada, suficientemente compleja, adictiva y entretenida, con un dibujo ante el que no cabe más que quitarse el sombrero. Poco menos que imprescindible, pues, para fans del Hombre Murciélago, y muy recomendable para el resto de aficionados al género… y al arte de los comics.

2 comentarios:

Jaime Sirvent dijo...

El dibujo de Marshall Rogers es maravilloso, sobre todo por como cuida los detalles.

Anónimo dijo...

Sobrevalorada.

"(...) interés romántico de Bruce Wayne cuya relación irá evolucionando a lo largo de los números… y hasta aquí puedo contar."

Dudo que puedas contar más, Por lo que uno puede averiguar al leer el comic todo hace pensar que "Silver" es una prostituta de lujo. Dos polvos y desaparece en la bruma cual éxtasis post-coital. ¿Interés romántico? pse

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