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- 1.1.3.- Spiderman, el Hombre Araña (The Amazing Spider-Man).
Siguiendo con el filón que la consolidada "era atómica" sugería a los escritores de ficción fantástica, este personaje recibe sus dones particulares también como efecto de los "rayos radioactivos", aunque de una forma peculiarmente indirecta. Veamos cómo.
El adelantado estudiante de la escuela superior de Midtown, Peter Parker, acude a una "exhibición de ciencias" en el departamento correspondiente de su escuela, donde se llevan experimentos con la radioactividad abiertos al público. Así, mientras se inicia una demostración de cómo "controlar los rayos radioactivos en el laboratorio" (1), una araña se desliza sin ser vista entre el mecanismo que activa los rayos, quedando irradiada. Así, "accidentalmente, el insecto absorbe enormes cantidades de radioactividad e, instantes antes de que la vida abandone su cuerpo radioactivo, pica a la persona más cercana" (2)... Que es, cómo no, Peter Parker. Al poco tiempo, éste descubre que el incidente ha alterado su fisionomía, adquiriendo -lo que sus creadores suponen que es- la fuerza, agilidad y resistencia proporcionales de una araña, además de la habilidad de pegarse a cualquier superficie y recorrerla como haría uno de esos octópodos. Finalmente, desarrolla un "sentido arácnido" que le avisa de los peligros inminentes mediante una especie de latido o vibración que sólo él percibe.
Así pues, decide confeccionarse un traje que le identifique con su nueva condición de hombre-araña y, demostrando una precocidad y disposición de recursos algo delirante, inventa -en dos viñetas del tebeo- unos dispositivos de muñeca que le permiten disparar un fluido de propiedades, digamos que similares, a las de la tela de araña. No será, sin embargo, hasta que cierto incidente con un ladrón cause la muerte, con la responsabilidad indirecta de Peter, de su tío y tutor, que descubra que "todo gran poder conlleva una gran responsabilidad", y se dedique, cómo no, a desfacer entuertos.
(1) Amazing Fantasy nº 15 (1962), p. 3; edición española en Biblioteca Marvel: Spiderman nº 1, Barcelona: Planeta de Agostini 2003, p. 5.
(2) Ibid.

















1 comentarios:
Vale, acabo de entender lo de los 'lanzarredes orgánicos' en la peli :)
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