Marvel en los 60: optimismo e incertidumbre en los héroes tecnocientíficos (V)

Hulk 1 Stan Lee Jack Kirby

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    • 1.1.2.- El Increíble Hulk (The Hulk).
Personaje ciertamente peculiar, aparecido por primera vez en su propio comic-book en 1962, parece -de forma seguramente inconsciente por parte de sus autores- un caso ejemplar para corroborar las tesis de la sociología de la ciencia de corte positivista o pre-escuela de Edimburgo. Esto se verá con un breve resumen del principio de su primer episodio.

En algún paraje desértico de Norteamérica un grupo militar de investigación se dispone a realizar una prueba con el invento del científico Bruce Banner, la "bomba-G", esto es, una bomba de rayos gamma. Sin embargo, ya iniciada la cuenta atrás que dará lugar a la explosión de ésta, Banner avista a un joven que, conduciendo un coche, se ha internado en el área crítica. Avisando a un colega -que es, en realidad, un espía soviético- para que detenga la bomba, se dirige al exterior con el fin de prevenir al joven. Cuando Banner finalmente le alcanza, corren para ponerse a salvo; sin embargo, justo en el momento en que el científico consigue que el joven quede protegido tras una trinchera, el espía acciona el mecanismo de explosión, cuyo impacto Banner recibe de lleno. Sobrevive, sin embargo, y, no mucho después, descubre los efectos que los impredecibles rayos gamma tienen sobre su organismo. Así, se transforma en un ser monstruoso de piel gris (1), cuya fuerza y resistencia al daño físico han aumentado en grado superlativo, al tiempo que suponen la aparición de una nueva personalidad mientras dura la transformación, agresiva e intelectualmente limitada, completamente opuesta a su alter ego.

Independientemente de los rasgos poco verosímiles de la historia -soslayables en beneficio de la intención original de los tebeos y su tipo de público potencial-, lo que sí parece claro es el motivo del fracaso del experimento -al menos, en cuanto a sus consecuencias negativas-. En efecto, la bomba explota tal y como se había predicho, liberando el tipo de energía predicha; el mismo Banner afirma, en una reveladora línea de diálogo, contestando a las objeciones del aún desconocido espía soviético y supuesto colega ("¡Nadie ha revisado su trabajo! ¡Podría haber cometido un error! ¡Podría volar medio continente!"): "Yo no cometo errores, Igor" (2).

El "accidente" de Banner y su transformación en un monstruo incontrolable y destructivo se debe a una conjunción de factores que tienen un origen externo a la propia investigación científica, y son ellos, y sólo ellos, los que explican el error -siendo así que no explican el acierto: de forma tan implícita como explícita, la racionalidad, el método científico, el genio de Banner son los que causan el buen funcionamiento de la bomba en sí misma y su explosión "controlada", limitada al área crítica-.

En cambio, el que Banner se encontrase en la zona de peligro durante la detonación es debido, básicamente, a dos factores contingentes y ajenos a la lógica de la investigación y la metodología que rige el experimento: el que un joven, de algún modo, se saltara los controles de seguridad que -supuestamente- debían sellar el área de riesgo (inoperancia y/o ineptitud de los militares, a cuyo cargo se supone la gestión de la seguridad del experimento frente a actuaciones externas), y la presencia de un saboteador dentro del proyecto, que activa la bomba a destiempo (de nuevo, inoperancia /ineptitud de la seguridad militar, que ha permitido que se filtrase un espía -dicho sea de paso, con un nombre tan sospechoso como "Igor"- y, de otro lado, presencia de los propios intereses del bloque soviético, en plena guerra fría, para dar al traste con los proyectos militares norteamericanos).

El científico, en este caso el Dr. Banner, es una víctima, entonces, de una serie de factores contingentes, ajenos a su tarea investigadora y a todo criterio de "racionalidad" científica, y que un análisis de factores externos a la misma revela como causas del accidente y de todas las secuelas negativas que de éste se siguen. De todo esto las sucesivas escuelas y autores y autoras de la SSK tendrían seguramente, bastante que objetar (3).

Continuará...

(1) Debido a problemas con el mal resultado en la impresión del tebeo, dada la mala calidad de materiales y técnicas usados en la época, se decidió posteriormente cambiar el color de la piel de Hulk por el más conocido verde. La historieta de origen, por lo demás, corresponde a The Hulk nº 1 (1962; ed. esp. en El Increíble Hulk nº1, Barcelona (presumiblemente), Colección Grandes Héroes del Cómic/Biblioteca el Mundo nº 14, El Mundo-Planeta de Agostini, 2003).

(2) The Hulk nº 1, p. 3 (ed. esp., cit. p. 13).

(3) Un acercamiento a las tesis principales de la Sociology of Scientific Knowledge, versión escuela de Edimburgo, puede hacerse, por ejemplo, en el escrito de Barry Barnes y David Bloor "Relativismo, racionalismo y sociología del conocimiento", in: González García, M. I., López Cerezo, J. A., y Luján López, J. L. (ed.) Ciencia, tecnología y sociedad, Barcelona: Ariel, 1997, pp. 27-48.

10 comentarios:

Etrigan dijo...

La ciencia es la excusa argumental que necesitaron Lee y Kirby para crear su monstruo con reminiscencias de un moderno Jeckyll y Hyde. Lo interesante era la naturaleza del monstruo. En este sentido Kirby vuelve a retomar la idea con Demon en la DC y vuelve a crear un antihéoe con doble personalidad pero acudiendo a la magia. Etrigan es la parte demoniaca y oscura de Jason Blood a un nivel contrario que Thor que es la parte divina y positiva de Donald Blake. Por cierto, en Thor la excusa argumental para crear al superhéroe vuleve a ser la magia en forma de bastón.

Anónimo dijo...

¿La ciencia queda absuelta entonces? Pues me parece muy mal, yo ya tenía la pira de las confesiones bien dispuesta.
Ismael, el Tití Ribiera.

Werewolfie dijo...

Etrigan: El que la ciencia sea una excusa argumental es obvio; sin embargo, la visión que en concreto se muestra en este cómic en particular y en otros de su contexto en general es, en mi modesta opinión, reveladora de la percepción pública de ciertos aspectos de la tecnociencia vigentes en el momento de su aparición, y de ello es de lo que intento tratar en esta serie de artículos. Lo cual no quita el interés de otros aspectos que apuntas, como la naturaleza dual del monstruo, el papel de la magia, etc.

Ismael: ¿Absuelta? ¿De qué cargos? Yo sólo pretendo extraer la imagen de la tecnociencia que aparece en estos tebeos, y, en todo caso, confrontarla con ciertos paradigmas de la teoría de la ciencia académica, como la sociología de la ciencia clásica (en la que, por ejemplo, no funciona el principio de simetría en la explicación de la ciencia, con lo que coincide con lo apuntado en la historia de origen de Hulk) y la SSK post-Escuela de Edimburgo (en la que el principio de simetría es fundamental, con lo que se requiere una interpretación completamente distinta).

Etrigan dijo...

Lo que quiero decir es que la visión científica que se da en estos cómics es muy limitada, podríamos decir que pobre, no son auténticos cómics de ciencia ficción en los que el elemento científico es esencial. En realidad cambias la bomba de rayos gamma por un hechizo o sortilegio y el resultado es similar. Lo que interesaba a Lee y Kirby era la caracterización del personaje, la diferencia entre los iconos de una sola pieza de DC y los nuevos héroes atormentados de la Marvel de los 60. Que fuera una bomba o un hechizo de Merlin era algo realmente accesorio.

Anónimo dijo...

Sí, que lo has explicado muy bien en el último párrafo. Que se me ha quedado.
Por cierto, que hoy se cumple la fecha del S.O.U.L de Vane y F. de Felipe.
Ismael, el hombre del PEROponeso.

Anónimo dijo...

Hombre, no me parece que el hecho de que sea una bomba o una piedra de colores sea accesorio. Aunque la función literaria de cualquiera de esos objetos sea la misma, la estrucutura argumental de la historia también juega su papel. Y si el Bruce Banner y el Jeckyll son científicos ese papel tiene que cobrar algún sentido -aunque yo siempre he creí que el bueno del Stan Lee nunca leyo el cuento de Stevenson, por más que nos achuche desde el You Tube-.
La aplicación de estas lecturas sociológicas (¿o no?) de la Werewolfa (¡jijiji, qué fácil me has puesto el mote!) sobre la visión de la ciencia en los tebeos marvel de los 60 no excluye lo que a nosotros nos mola, Etrigan.
La Werewolfa no quiere exorcizar los ciegos impulsos superhumanos transmutadores y transhumanos con los que nosotros disfrutamos en el Quarto Mundo. Yo creo haber entendido desde el comienzo de estas entrada que examina la visión de la ciencia que estos poseen, y no lo que crean los autores (¡la cagada del filólogo altruista!) o los americanitos de la época (el asesinato del antropólogo gentil). A lo mejor eso viene después... ¡Espalda contra espalda! ¡Bala de plata, bala de plata!
Ismael, el Tití Ribiera.

Anónimo dijo...

Seguiremos molestando, pues nuestra labor es encomiable.
¡Las moscas son imprescindibles! ¿Qué sería de la cola de tantos animales si ella no existiera?
Ismael, el Gran niño eruptador del Popocatépetl.

Werewolfie dijo...

Etrigan: Pues no estoy muy segura de lo que dices. Si analizamos los orígenes de los superhéroes Marvel de la época, resulta que, salvo el Dr. Extraño y Thor, prácticamente el resto vinculan sus habilidades especiales con resultados de algún tipo de actividad tecnocientífica, como se irá viendo en la serie de artículos y, en realidad, vosotros ya sabéis. Así que no creo que el factor científico sea meramente casual o accesorio, y sí reflejo de, digamoslo así, una ideología (en tanto que conjunto de creencias en sentido amplio) emic; aquí se pretende traducir al menos una parte de esas conductas desde una perspectiva etic, desde la perspectiva de la teoría de la ciencia también en sentido amplio. Por lo demás, Ismael tiene razón en que esto no afecta para nada en "lo que a nosotros nos mola"; de hecho, en una lista que hice en el bló de la Perse escogí precisamente la etapa Lee/Kirby como uno de mis tebeos favoritos entre todos los que he leído.

Ismael: no he leído ese tebeo que citas, lo siento. ¿Qué ocurría? Y creo que nos entendemos, pues coincido con lo que dices... Primero, en que creo que la ciencia juega su papel en estos tebeos, siquiera como reflejo de lo que sobre percepción pública de la CyT ha podido quedar impregnado en ellos (y ya llegaremos a ello). Luego, en que eso no afecta para nada en lo que "a nosotros nos mola" (que a uno le gusten estos tebeos o no, y el hecho es que a mí me encantan, no influye en el caso). Y, por último, y si te he entendido bien, en que en estos artículos no se pretende enjuiciar nada ni a nadie, sino tan sólo pensar un poquito, desde cierta perspectiva, en la visión de la ciencia que hay en estos tebeos. Y ya está, pensar por pensar, porque me resulta curioso, porque me interesa y porque me gusta pasar el rato escribiendo estas cosas; ni sentamos cátedra, ni enjuiciamos a nadie, ni esgrimimos Verdades. En otras palabras, que estos articulillos son tan peligrosos como un sifón de gaseosa, así que espero que nadie malinterprete cosas ni se ofenda. ;) Y yo también disfruto de esos "ciegos impulsos humanos transmutadores y transhumanos" en el Cuarto Mundo, y en los Huesos de aceituna, y... Werewolfa ya me está bien, es un mote simpático. Y sigue "molestando" todo lo que quieras, Ismael, un placer tenerte por aquí. Aunque te recomiendo que entres por estas tierras, si es que no lo haces ya, con Firefox y el AdBlock Plus, que carga la página sin esos anuncios de los que tengo la página plagada y que sé que te disgustan tanto. ;)

Anónimo dijo...

El S.O.U.L es un tebeo donde una organización científica utiliza 'negritos' para sus experimentos. Todo mediante una bonita estructura flashbackeadora que encadena restos mesmoristícos y massmedieros. Una historia muy lúbrica y sentenciosa.
A sus autores también les preocupaba la ciencia y su recepción social, por eso lo he nombrado.
Esperaremos debajo del légamo la entrada dedicada a la percepción pública de la ciencia (esperamos poder atrapar algunas sombras de la la existencia de ese cristo). Yo solo te tiraré de un tobillo pero... Admitámoslo, ese Etrigan es un guarro e irá mucho más arriba. ¡Etrigan, guarroso y más que guarroso!
Ismael, el Tití Ribiera.

Etrigan dijo...

¡Qué gran cómic S.O.U.L.! de Oscaraibar y de Felipe. Ciencia ficción crítica, con un punto de mala leche,imaginativa, y qué bien dibujado estaba...

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