Wet Moon, de Ross Campbell.

Wet Moon de Ross Campbell

Norma Editorial nos sorprendió el pasado verano con la edición de este cómic del aquí desconocido -corríjanme si me equivoco- Ross Campbell, autor norteamericano nominado a los Eisner del pasado año en la categoría “mención especial”. Según podemos comprobar en su página web, su trabajo en cómic como autor completo se limita a esta serie, Wet Moon, al one-shot The Abandoned -una excelente historia de zombis, que espero comentar un día de estos- al autopublicado Mountain Girl, y a un tomo de la línea Minx de DC, Water Baby, que saldrá a la venta el próximo junio.

Bueno, ¿y de qué va? Pues… es difícil y fácil de decir a la vez. Es algo así como una mezcla entre shojo manga y slice of life, con estética entre goth, bdsm y cartoon. Es -trata de ser, se entiende- muy realista… aunque tiene algunos toques algo extraños, casi alucinatirios. Lo cierto es que es un tebeo algo descolocante, que responde estupendamente a las expectativas de aquel que espere que le rompa cualquier expectativa.

Yendo por el camino fácil: la protagonista central es Cleo, una adolescente en su primer año universitario. Se trata de una chica bastante insegura y algo neurótica, que lleva piercings y viste estilo gótico, como la mayor parte de sus amigas y gente con la que se relaciona. En este primer tomo iremos conociendo, de este modo, algo de ella y de su entorno a través de una sucesión de escenas cotidianas, muchas veces banales. No hay asesinatos, ni escenas de acción, ni grandes aspavientos; nada fuera de lo normal, dentro de la anormalidad de las psicopatologías de la vida cotidiana. Sin embargo, hay escenas cargadas de halo, de misterio, que dejan una sensación extraña; es pronto para saber por dónde quiere hacer avanzar la obra Campbell -ya que, todo hay que decirlo, se toma su tiempo para narrar la historia, que avanza de modo más bien lánguido-, pero yo no descartaría que entrara de uno u otro modo en el terreno del fantástico. Esa es una de las cosas del tebeo… leído el tomo -y son bastantes páginas-, a uno le queda la impresión, si bien por lo demás grata, de no tener idea de por dónde va a tirar a continuación.

El estilo de Campbell es más que correcto. Sus aptitudes como dibujante me parecen excelentes: es muy detallista, y llena las viñetas de elementos muchas veces minúsculos pero perfectamente definidos, con lo que uno puede tomarse su tiempo contemplando cada imagen hasta descubrir todo lo que el autor ha introducido en ella. El tebeo es en blanco y negro, con grises que ayudan a definir la iluminación. Me atrevería a decir que es un dibujo intachable por lo que hace a su técnica -iluminación, perspectiva, proporciones, anatomía, etc.- Hay que destacar el cuidado que Campbell pone en la ambientación y, en especial, el vestuario de los y las protagonistas.

La narrativa es algo curiosa. Hay bastantes escenas que transcurren en silencio durante varias páginas, y otras, en cambio, están repletas de diálogo. La estructura de la página es variada, pero suele repetirse una rejilla básica de dos o tres filas de viñetas, aunque el número de éstas oscila entre la splash page y unas ocho. Campbell deja respirar a sus personajes, nos los muestra en su intimidad o en compañía, y deja que vayamos descubriendo detalles de las vidas de cada uno de forma progresiva y como al azar; de hecho, el tebeo termina habiéndonos dado información sobre ciertos aspectos de algunos personajes bastante poco común y, en cambio, nos deja con la impresión de no habernos dado ningún tipo de pista sobre cuestiones bastante básicas de algunos de ellos… de la mayoría, de hecho.

Se trata, pues, de una obra coral, con una protagonista pero con multitud de personajes a su alrededor, que van apareciendo como a retazos, como dejando caer fragmentos de un puzzle al azar. El resultado final, en mi opinión, no puede ser mejor: una lectura muy agradable, curiosa e interesante, un tanto extraña y algo desconcertante, también, pero qué mejor que un tebeo, sin ser decididamente experimental o sin buscar a toda costa la provocación y el epatamiento, pueda todavía sorprendernos. Desde ya, uno de mis tebeos favoritos. Quiero más.

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