La exhibición de atrocidades, de J. G. Ballard.


Además -antes de- una excelente canción de los míticos Joy Division, La exhibición de atrocidades es una impresionante novela del escritor británico (aunque nació en Shangai) J. G. Ballard. Aunque, en este caso, decir que se trata de una "novela" no dará excesiva información sobre su forma ni su contenido al lector incauto, al que tal vez le suene Ballard por la adaptación que hizo Steven Spielberg de su obra más o menos autobiográfica El imperio del sol, o por la inquietante visión de David Cronenberg en su indefinible Crash. Pues el libro al que aludimos es una suerte de experimento tanto en lo formal como en lo material, una colección de fragmentos -"micronovelas"- cortados con una hoja de afeitar de un flujo esquizo-paranoide, rezumante de obsesiones postnucleares y estrellado contra cualquier intento de psicoanálisis. Mad doctor convertido en narrador de su propia epopeya, si es que de narrador, o de epopeya, hablarse pudiera.

La "novela" presenta no ya facetas, sino auténticas mutaciones borboteantes sin fin; no hay un hilo conductor claro, no hay puntos de vista fijos, ni personajes conductores, ni hechos referibles a un marco de referencia reconocible. Onirismo, tal vez, pero como cosido con retazos de sueño, o más bien de pesadilla, de obsesiones de insana lucidez. No hay concesiones al lector, que habrá de hundirse irremisiblemente en los torbellinos en que los, por otra parte, precisos, quirúrgicos fragmentos, a veces haikus, a veces crónicas, a veces informes, nos sumergen, arrebolando el rostro y oprimiendo las arterias.

Una lectura, pues, para psiconautas que no teman dejarse parte de su propia cordura por el camino. Recomendable de todas todas.

J. G. Ballard. La exhibición de atrocidades. Barcelona: Minotauro 2001.

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